La compañía ofrece infraestructura, seguridad, compliance y operaciones bajo un modelo flexible para empresas en crecimiento.
El crecimiento y la consolidación operativa siguen siendo algunos de los principales desafíos para las startups y empresas en crecimiento de Latinoamérica. A medida que consiguen nuevos clientes, desarrollan productos, ingresan a nuevos mercados o enfrentan mayores exigencias regulatorias y operativas, estas organizaciones comienzan a asumir retos que pueden superar sus capacidades internas.
Responder a los requisitos de grandes clientes, generar confianza entre inversionistas, garantizar la continuidad del negocio o fortalecer los procesos internos son algunos de los desafíos que aparecen cuando una compañía crece.
Esta realidad está impulsando modelos de acompañamiento más flexibles, en los que las empresas pueden acceder a conocimiento especializado sin necesidad de incorporar todas esas capacidades dentro de su estructura. En este contexto, Radix, empresa especializada en acompañar a startups y compañías en crecimiento en áreas de infraestructura tecnológica, seguridad, cumplimiento y operaciones, inicia operaciones en Colombia con una propuesta orientada a absorber parte de la complejidad que aparece a medida que las organizaciones escalan.
Colombia, un mercado estratégico para las empresas en crecimiento
El nacimiento de Radix responde a una apuesta por acompañar la evolución del ecosistema empresarial latinoamericano. Según la organización, Colombia será su mercado prioritario por el tamaño y evolución de su ecosistema emprendedor.
De acuerdo con el Colombia Tech Report 2026, el país cuenta con 2.295 startups activas, un 9,3% más que el año anterior, y registró 131 operaciones de inversión por US$857 millones durante 2025. Venezuela también forma parte de los planes de crecimiento de la compañía durante esta primera etapa.
El desafío, sin embargo, no es exclusivo de las startups. Los programas de transformación digital del MinTIC han evidenciado que muchas empresas todavía se encuentran en etapas tempranas de adopción tecnológica: el 97,5% de las compañías diagnosticadas presenta un nivel de madurez básico, mientras que solo el 2,5% alcanza un nivel avanzado.
Esta situación refleja uno de los retos de la escalabilidad empresarial: una compañía puede tener un producto competitivo y oportunidades de crecimiento, pero no necesariamente contar con la infraestructura, la seguridad o los procesos necesarios para responder a las nuevas exigencias que aparecen cuando el negocio aumenta de tamaño.
“Trabajar tanto del lado del cliente como del proveedor me permitió entender que muchas empresas en crecimiento enfrentan los mismos retos que las grandes organizaciones, pero sin contar con los mismos recursos ni equipos especializados. Cuando una empresa empieza a crecer aparecen responsabilidades que antes no existían y Radix nace para superar estos desafíos, para que puedan seguir concentrados en hacer crecer su negocio mientras fortalecemos las raíces que harán posible ese crecimiento”, afirmó Angelo Cirillo, cofundador y CEO de Radix.
Nuevos modelos para empresas que buscan escalar
La conversación sobre las startups y empresas en crecimiento suele centrarse en conseguir inversión, desarrollar nuevos productos o ganar mercado. Sin embargo, para Radix, uno de los mayores desafíos aparece cuando el crecimiento avanza más rápido que la capacidad de la organización para sostenerlo.
“Muchas empresas llegan a una oportunidad importante y descubren que todavía no estaban preparadas para aprovecharla. No porque les falte un buen producto, sino porque nadie les ayudó a construir las bases necesarias para crecer con confianza”, explica Cirillo.
Para responder a este desafío, la compañía creó un modelo de acompañamiento flexible que se adapta al momento y nivel de madurez de cada organización.
Las empresas pueden comenzar con Radix X, un diagnóstico ágil del estado operacional y de seguridad del negocio que entrega un puntaje y un plan de acción explicado en lenguaje de negocio.
Cuando necesitan avanzar en la corrección y fortalecimiento de esas áreas, pueden continuar con Radix Evolve. Y cuando requieren delegar completamente estas funciones, pueden hacerlo a través de Radix Scale.
La propuesta busca que cada empresa acceda al nivel de acompañamiento que necesita, sin tener que construir grandes estructuras internas ni asumir procesos innecesarios. De esta manera, las organizaciones pueden mantener el foco en el desarrollo de su negocio mientras especialistas externos apoyan aquellas funciones que requieren conocimiento técnico específico.
Escalar sin construir grandes estructuras internas
Para Radix, el crecimiento empresarial ya no depende necesariamente de incorporar todas las capacidades dentro de la organización. La compañía propone un modelo híbrido que permite acceder a experiencia especializada cuando realmente se necesita.
Mientras los equipos internos permanecen enfocados en innovar, desarrollar productos y hacer crecer el negocio, expertos externos pueden fortalecer áreas como seguridad, continuidad operativa, infraestructura tecnológica y compliance.
Este modelo se complementa con un esquema flexible de consumo por demanda, que permite disponer de perfiles especializados según las necesidades de cada empresa. El objetivo es optimizar recursos y adaptar las capacidades disponibles al ritmo de crecimiento del negocio.
Para una startup, esto puede resultar especialmente relevante cuando las exigencias de clientes, inversionistas o nuevos mercados aumentan antes de que la organización esté preparada para crear internamente todos los equipos necesarios.
La propuesta de Radix busca, precisamente, ampliar las capacidades empresariales sin sacrificar velocidad ni agilidad.
Preparar la empresa antes de que llegue la oportunidad
Uno de los riesgos para una empresa en expansión es que una oportunidad de negocio llegue antes de que la organización esté preparada para aprovecharla.
Un gran cliente puede exigir determinados niveles de seguridad o cumplimiento. Una ronda de inversión puede requerir mayor madurez operativa. La entrada a un nuevo mercado puede implicar nuevos requisitos regulatorios. Y el crecimiento de la base de clientes puede aumentar la presión sobre la infraestructura tecnológica.
En todos estos escenarios, la escalabilidad empresarial depende no solo de vender más o desarrollar nuevos productos, sino también de contar con unas bases operativas y tecnológicas capaces de sostener ese crecimiento.
“El mayor riesgo para una empresa que busca crecer es perder la oportunidad de trabajar con un gran cliente, cerrar una ronda de inversión o entrar a un nuevo mercado porque la empresa no estaba preparada para responder a esas exigencias. Queremos que las empresas lleguen listas a ese momento, sin tener que detener su crecimiento para resolver problemas que pudieron anticiparse. Prepararse antes de que esas oportunidades lleguen puede marcar la diferencia entre aprovecharlas o quedarse por fuera”, concluye Angelo Cirillo, cofundador y CEO de Radix.







