McKinsey revela por qué la integración entre IA, datos y gobierno comercial marca la nueva diferencia entre líderes y rezagados.
Durante la última década, la transformación digital permitió a miles de empresas incorporar nuevas capacidades comerciales: comercio electrónico, CRM, automatización del marketing, analítica avanzada y estrategias omnicanal. Sin embargo, el último informe The surprising economics of B2B growth, elaborado por McKinsey & Company a partir de una encuesta a casi 4.000 responsables de decisión de 13 países, plantea una conclusión que debería llamar la atención de cualquier CIO: esas capacidades ya no diferencian a una organización; simplemente le permiten seguir siendo competitiva.
En otras palabras, el mercado B2B ha elevado el listón. La omnicanalidad, el comercio electrónico y la digitalización comercial han dejado de ser ventajas competitivas para convertirse en el nuevo “umbral de supervivencia”. La verdadera diferencia entre las empresas que crecen y las que pierden cuota de mercado reside ahora en su capacidad para integrar datos, inteligencia artificial, hiperpersonalización y gobierno comercial dentro de una única arquitectura comercial B2B.
Esta conclusión resulta especialmente relevante para los líderes de tecnología. Durante años, la evolución del CRM, las plataformas de automatización y las soluciones de IA se analizaron como iniciativas independientes. McKinsey sostiene que ese enfoque ya no es suficiente. Lo que determina el crecimiento no es disponer de más herramientas, sino construir un sistema comercial capaz de aprender, coordinarse y mejorar continuamente.
La arquitectura comercial B2B se convierte en el nuevo sistema operativo del crecimiento
Uno de los conceptos más interesantes del informe es el denominado Survival Threshold, o umbral de supervivencia. Según McKinsey, cualquier organización que aspire a competir debe ofrecer experiencias consistentes entre canales físicos, remotos y digitales, incorporar comercio electrónico como parte central de su estrategia comercial y eliminar las fricciones que afectan a la experiencia del cliente.
Los compradores B2B ya no siguen un recorrido lineal. Utilizan una media de diez canales diferentes durante el proceso de compra y esperan cambiar de uno a otro sin perder contexto ni recibir información contradictoria. La omnicanalidad ha dejado de ser una innovación para convertirse en una expectativa.
Este cambio tiene profundas implicaciones para las áreas de tecnología. Integrar CRM, plataformas de datos, comercio electrónico, analítica y aplicaciones de ventas ya no es únicamente una cuestión de eficiencia operativa; es una condición necesaria para competir.
Tres perfiles de compradores, una misma expectativa
El estudio identifica tres grandes perfiles de compradores B2B que conviven en prácticamente todos los sectores.
- Los Adapters continúan valorando la relación personal y la confianza con sus proveedores. Aunque utilizan herramientas digitales, mantienen una fuerte preferencia por los interlocutores conocidos.
- Los Seekers priorizan las experiencias omnicanal sin fricciones. Son usuarios cómodos con las compras digitales de elevado importe y muestran una alta propensión a cambiar de proveedor cuando encuentran inconsistencias.
- Finalmente, los Innovators representan a los compradores más avanzados digitalmente. Adoptan con rapidez nuevas tecnologías, esperan procesos altamente automatizados y consideran la inteligencia artificial un elemento natural dentro de la experiencia comercial.
A pesar de sus diferencias, los tres perfiles comparten una expectativa común: recibir una experiencia coherente independientemente del canal elegido.

La nueva ventaja competitiva está en la integración
Quizá el hallazgo más relevante del informe sea que la tecnología, por sí sola, ya no explica las diferencias de rendimiento entre empresas.
Las organizaciones líderes y las rezagadas disponen, en muchos casos, de herramientas similares. Ambas utilizan CRM, comercio electrónico, automatización del marketing o plataformas digitales.
La diferencia aparece cuando esas capacidades funcionan como un único sistema.
McKinsey identifica tres motores que explican la ventaja competitiva de las empresas con mejor desempeño: la hiperpersonalización, la adopción operativa de inteligencia artificial y un gobierno disciplinado del Account-Based Marketing (ABM).
No se trata de iniciativas independientes. Cada una potencia a las demás.
Hiperpersonalización basada en datos
La personalización ya no consiste únicamente en adaptar un correo electrónico o mostrar contenidos distintos según el sector del cliente.
Las empresas líderes integran información procedente del CRM, datos de comportamiento, historial de compra y señales digitales para ofrecer recomendaciones específicas, identificar la siguiente mejor acción comercial y adaptar cada interacción al contexto del cliente.
Según McKinsey, más del 90 % de las organizaciones afirma personalizar sus comunicaciones. Sin embargo, solo una minoría ha alcanzado un verdadero nivel de personalización uno a uno, precisamente donde se concentra la mayor diferencia competitiva.
Este nivel de sofisticación exige una base tecnológica sólida: datos integrados, modelos analíticos, capacidades de IA y procesos coordinados entre marketing, ventas y atención al cliente.
La IA deja de ser un experimento
El informe también confirma la rápida madurez de la inteligencia artificial generativa dentro de los procesos comerciales.
La conversación ya no gira en torno a pilotos o pruebas de concepto. Las organizaciones más avanzadas están incorporando IA directamente en tareas como generación de contenido, recomendaciones comerciales, automatización de procesos, análisis de clientes y apoyo a los equipos de ventas.
Lo relevante no es únicamente el crecimiento de la adopción, sino el cambio de enfoque. La IA deja de verse como una herramienta aislada y pasa a convertirse en la capa de inteligencia que conecta y optimiza todo el sistema comercial.
Para los CIO, esto implica acelerar la integración entre plataformas de datos, modelos de IA y aplicaciones empresariales, garantizando además calidad de la información, gobierno y seguridad.
Gobierno comercial: la pieza menos visible
El tercer componente del modelo propuesto por McKinsey suele recibir menos atención, pero resulta decisivo.
Las organizaciones con mejores resultados establecen responsabilidades claras sobre las cuentas estratégicas, alinean objetivos entre ventas y marketing, incorporan métricas compartidas y utilizan procesos estructurados para priorizar oportunidades.
En otras palabras, la IA necesita gobierno. La personalización necesita procesos. Y los datos necesitan responsables.
Sin esta capa organizativa, incluso las mejores tecnologías pierden eficacia.
Un desafío que también pertenece al CIO
Aunque el informe se presenta como un estudio sobre crecimiento B2B, su lectura deja una conclusión más amplia: la infraestructura tecnológica se ha convertido en un componente inseparable de la estrategia comercial.
La evolución del CRM hacia plataformas inteligentes, la consolidación de arquitecturas de datos unificadas, la incorporación de IA en procesos de negocio y la necesidad de integrar múltiples canales sitúan al CIO en una posición mucho más estratégica que hace apenas unos años.
El crecimiento empresarial ya no depende exclusivamente del área comercial. Depende, cada vez más, de la capacidad de la organización para conectar personas, procesos, datos e inteligencia artificial en una arquitectura única capaz de aprender y evolucionar.
En ese contexto, el desafío para los líderes de TI no consiste únicamente en desplegar nuevas tecnologías, sino en diseñar el sistema que permitirá a la empresa competir durante la próxima década. Esa es, probablemente, la principal enseñanza que deja el estudio de McKinsey y la razón por la que su mensaje trasciende el ámbito del marketing para convertirse en una reflexión sobre el futuro de la empresa digital.







