Una planilla, un grupo de WhatsApp o una tarea que se repite todos los días pueden convertirse en el punto de partida para crear una aplicación, un software empresarial o una plataforma digital que después se comercialice a otras compañías.
Hay problemas que se vuelven tan habituales dentro de una empresa que terminamos incorporándolos a la rutina como si fueran parte inevitable del trabajo. Alguien actualiza una planilla todos los días, otro revisa información manualmente y otro responde por WhatsApp las mismas preguntas de los clientes. Pero ¿qué pasa si ese problema no lo tiene solamente esa empresa? Esa es la pregunta que están comenzando a hacerse algunos emprendedores y empresarios que encuentran en sus propias dificultades nuevas oportunidades de negocios digitales.
Una tarea que hoy se realiza de forma manual puede terminar convertida en una aplicación, un software para empresas o una plataforma que también resuelva las necesidades de otras organizaciones.
“Muchas veces la idea aparece dentro de la propia operación. Una empresa necesita resolver algo, crea una solución para sí misma y después se da cuenta de que hay otras personas que tienen exactamente el mismo problema”, explica Ignacio Allendes, fundador de Proyecto Impacto Apps, empresa especializada en el desarrollo de software y aplicaciones a medida para empresas y emprendedores.
Según el experto, transformar un problema interno en un producto digital no consiste simplemente en desarrollar una aplicación porque la tecnología esté de moda.
“Esto no es hacer una app porque esté de moda. Antes hay que comprobar que exista un problema real y, sobre todo, que otras personas estén dispuestas a pagar por resolverlo”, señala Allendes.
El problema interno puede ser el origen de un producto digital
Antes de desarrollar una solución tecnológica, el primer paso es comprobar que el problema existe fuera de la propia organización.
“Antes de desarrollar hay que preguntar, conversar con potenciales usuarios y entender si realmente existe una necesidad. Una buena idea no siempre termina siendo un buen negocio”, comenta Allendes.
Por ejemplo, una empresa puede haber desarrollado un sistema propio para organizar sus pedidos porque las soluciones disponibles en el mercado no se ajustaban a sus necesidades. Si esa misma dificultad aparece en otras compañías, la herramienta creada inicialmente para uso interno puede convertirse en un producto de software empresarial con potencial comercial.
El proceso cambia así de lógica: la empresa deja de considerar la herramienta únicamente como un mecanismo para mejorar su propia operación y comienza a analizar si puede convertirse en una solución que genere una nueva fuente de ingresos.
Dependiendo del caso, el resultado puede ser una aplicación, un software para empresas, una plataforma digital o incluso un servicio tecnológico. Tampoco es necesario comenzar desde cero.
La transformación digital también puede generar nuevas fuentes de ingresos
Una empresa que ya cuenta con clientes, un emprendedor que ha construido una comunidad o un profesional que ha desarrollado una metodología pueden encontrar oportunidades de negocio en activos que ya existen dentro de su actividad.
Un experto puede transformar parte de su conocimiento en una plataforma digital para sus clientes. Una empresa de servicios puede automatizar una tarea que actualmente realiza su equipo y ofrecer esa misma herramienta a otras compañías. Incluso un negocio tradicional puede encontrar una nueva fuente de ingresos en una solución tecnológica nacida para resolver un problema interno.
En estos casos, la tecnología no necesariamente constituye el punto de partida. El conocimiento acumulado sobre un proceso, una dificultad recurrente o una necesidad específica del cliente puede ser el verdadero activo sobre el que construir el nuevo producto.
Esto abre una vía diferente para la digitalización de empresas: no se trata únicamente de incorporar herramientas existentes, sino también de identificar soluciones propias que puedan tener valor para terceros.
De herramienta interna a negocio digital
La frontera entre una herramienta de uso interno y un producto comercial puede ser más pequeña de lo que parece.
Una aplicación desarrollada para reducir errores administrativos, un sistema creado para organizar pedidos o una plataforma utilizada inicialmente para gestionar clientes pueden convertirse en productos digitales si resuelven un problema suficientemente frecuente y relevante en otras empresas.
Sin embargo, el hecho de que una solución funcione dentro de una organización no garantiza que exista un mercado para ella.
Por eso, la validación resulta fundamental. Identificar a potenciales usuarios, conocer cómo resuelven actualmente el problema, medir el coste de mantener el proceso manual y comprobar si estarían dispuestos a pagar por una alternativa permite determinar si existe una verdadera oportunidad de negocio tecnológico.
El objetivo no es desarrollar primero y buscar clientes después, sino comprobar primero que existe una necesidad que pueda convertirse en un producto viable.
Cinco preguntas para detectar una oportunidad de negocio digital
Una empresa puede comenzar a identificar estas oportunidades observando sus propios procesos y haciéndose algunas preguntas:
- ¿Qué problema estamos resolviendo manualmente? Las tareas repetitivas pueden revelar procesos susceptibles de automatización.
- ¿Cuánto tiempo y recursos dedicamos a resolverlo? El coste de mantener un proceso puede ayudar a determinar el valor potencial de una solución.
- ¿Otras empresas tienen el mismo problema? La existencia de una necesidad compartida es una de las primeras señales de un posible mercado.
- ¿Alguien estaría dispuesto a pagar por resolverlo? Tener un problema común no significa necesariamente que exista una oportunidad comercial.
- ¿Podemos convertir nuestra solución interna en un producto? El conocimiento, los procesos y las herramientas que ya existen pueden constituir una primera base para desarrollar un negocio digital.
“Siempre recomendamos preguntarse: ¿qué problema estoy resolviendo hoy y cuántas personas más podrían tener este mismo problema?”, plantea Allendes.
“Ahí puede estar la diferencia entre una herramienta que solamente ayuda a ordenar una empresa y una solución que termina convirtiéndose en un nuevo negocio”, concluye el especialista.







