El crecimiento del e-commerce y la concentración de pedidos en pocos días obligan al retail a preparar su operación mucho antes de diciembre.
Las vitrinas todavía no se han llenado de árboles y luces, pero para la logística del retail chileno la Navidad ya comenzó. Entre septiembre y octubre, las empresas empiezan a dimensionar flota, personal, rutas y capacidad de despacho para enfrentar un período en el que el volumen de pedidos puede multiplicarse en cuestión de horas.
El desafío no es menor. El comercio electrónico chileno cerró 2025 con ventas cercanas a los US$10.000 millones y para 2026 la Cámara de Comercio de Santiago proyecta que el mercado alcance unos US$10.600 millones.
El consumidor digital ya no necesita ser convencido de comprar online: espera que la operación cumpla lo prometido después del clic.
El CyberMonday mostró lo que puede ocurrir
El antecedente más revelador está en el calendario comercial chileno. Durante el CyberMonday 2025 se vendieron más de 10 millones de productos en tres días y los despachos llegaron a cuadruplicarse frente a una semana habitual.
El CyberDay 2026 confirmó que la concentración de demanda continúa siendo extraordinaria: en tres días generó US$531 millones en ventas y más de 5,1 millones de transacciones.
“En Chile existe un consumidor digital muy maduro. El desafío ya no es convencerlo de comprar online; es cumplir la promesa después de que hace clic. Y cuando millones de transacciones se concentran en pocos días, la logística pasa de ser un área operativa a convertirse en una variable directamente vinculada al negocio”, explica Guillermo Castelli, CEO y fundador de QuadMinds.
Navidad añade otra dificultad: campañas, promociones y fechas de entrega terminan presionando sobre las mismas capacidades logísticas.
El problema aparece cuando todos compran al mismo tiempo
Para una operación de transporte, absorber un aumento de demanda del 40%, 60% u 80% no significa necesariamente incorporar el mismo porcentaje de vehículos.
El límite puede estar en rutas mal diseñadas, vehículos parcialmente cargados, falta de visibilidad o incapacidad para redistribuir recursos. Por eso, el desafío de Navidad no consiste simplemente en tener más camiones disponibles. Consiste en saber cuánto puede soportar la operación y dónde están sus cuellos de botella antes de que aparezcan.
Las operaciones que esperan hasta diciembre para descubrir esos límites suelen hacerlo cuando las alternativas son más caras: contratar transporte urgente, añadir turnos, aumentar flota o asumir retrasos que terminan afectando al cliente.
De cara a la temporada navideña 2026, QuadMinds prevé que las operaciones vinculadas a retail y e-commerce podrían registrar aumentos de entre 40% y 80% en su volumen habitual de despachos durante las jornadas de mayor demanda. El antecedente de los grandes eventos de comercio electrónico muestra, además, que en determinados peaks los despachos pueden llegar a multiplicarse varias veces frente a una semana habitual.
“Navidad no genera un crecimiento lineal: concentra una enorme cantidad de pedidos en muy pocos días. Para una operación logística, el verdadero desafío aparece cuando en 48 o 72 horas tiene que procesar un volumen que normalmente distribuiría a lo largo de una semana”, señala Castelli.
La compañía tecnológica especializada en transporte y distribución opera en Chile y otros mercados de Latinoamérica, y su plataforma es utilizada por más de 500 compañías. Según indicadores de QuadMinds, el uso de un Transportation Management System (TMS) puede reducir hasta 85% el tiempo destinado a la planificación de rutas y hasta 22% los costos asociados al transporte, dependiendo del tipo y escala de la operación.
“Hay un punto en el que sumar vehículos deja de solucionar el problema. Si las rutas están mal diseñadas o la empresa no puede reaccionar frente a una contingencia, más flota también puede significar más kilómetros, más costo y más complejidad. La verdadera pregunta es cuánto más puede hacer una operación con los recursos que ya tiene”, agrega Castelli.
La logística se convierte en una decisión estratégica
El crecimiento del comercio electrónico está convirtiendo la logística en una decisión estratégica. La entrega forma parte de la experiencia de compra y un pedido que llega tarde, se pierde o genera una devolución costosa puede transformar una buena experiencia digital en un problema para el retailer.
Para los líderes de TI y transformación digital, esto significa que la tecnología que conecta transporte, inventario, pedidos y última milla ya no puede analizarse de manera aislada. Su impacto alcanza los costos, la productividad y la experiencia del cliente.
Octubre debería ser el ensayo general
La preparación de Navidad no debería comenzar cuando los pedidos empiezan a crecer. Debería comenzar con simulaciones.
¿Qué ocurre si la demanda aumenta un 30%? ¿Y si alcanza el 50% o el 80%? ¿Qué zonas se saturan primero? ¿Cuántos vehículos adicionales serían realmente necesarios? ¿Qué sucede si aumenta la congestión o falta parte del personal?
Responder estas preguntas antes del peak permite detectar cuellos de botella cuando todavía existe margen para corregirlos.
También permite identificar cuándo resulta más eficiente optimizar rutas y cargas antes que aumentar la flota. Un Transportation Management System (TMS) puede reducir significativamente los tiempos de planificación y ayudar a utilizar mejor los recursos, según las características de cada operación.
Reaccionar será tan importante como planificar
Una ruta puede quedar bloqueada, un vehículo puede averiarse o una zona puede acumular pedidos por encima de lo previsto. Por eso, la capacidad de monitorizar y recalcular en tiempo real se convierte en una ventaja operativa.
No se trata de predecir perfectamente diciembre, sino de corregir rápidamente cuando la realidad se aparte del escenario previsto. Esa capacidad requiere integrar datos, sistemas y procesos para que las decisiones puedan tomarse con información actualizada.
Para los retailers chilenos, octubre debería funcionar como ese ensayo general. La Navidad se juega en diciembre, pero buena parte de su resultado se decide mucho antes, cuando todavía parece que falta demasiado para que llegue.
La logística navideña ya no puede gestionarse como una reacción al aumento de pedidos. Tiene que diseñarse antes de que llegue el primer gran peak.








