Stripe y Advent International retiran su oferta de más de 53.000 millones de dólares por PayPal, una operación que habría unido dos de los grandes actores de los pagos digitales. La compañía queda ahora ante el reto de demostrar que puede recuperar su valor por sí misma.
La operación que podía cambiar el mapa mundial de los pagos digitales no llegará a producirse. Stripe y Advent International han abandonado la compra de PayPal después de no alcanzar un acuerdo con la compañía estadounidense sobre su valoración.
El consorcio había puesto sobre la mesa una oferta de 60,50 dólares por acción, equivalente a más de 53.000 millones de dólares. La propuesta suponía inicialmente una prima del 28% sobre la cotización de PayPal y habría dado lugar a una de las mayores operaciones de la historia del sector fintech.
La retirada fue adelantada por Quartz en su información sobre el abandono de la operación, que señala que PayPal había considerado insuficiente la oferta inicial y que las conversaciones contemplaban la posibilidad de elevar el precio.
El fracaso de la operación devuelve a PayPal al lugar del que precisamente había intentado escapar durante los últimos años: el mercado tendrá que valorar de nuevo a la compañía por su capacidad para crecer, mejorar sus márgenes y recuperar relevancia en el negocio de los pagos digitales, y no por la expectativa de convertirse en objeto de una adquisición.
Stripe abandona la compra de PayPal tras semanas de negociaciones
La propuesta de Stripe por PayPal comenzó a tomar forma durante el primer semestre del año, después de varios meses de conversaciones en los que participaron diferentes actores financieros.
Stripe, Advent y Block habían abordado inicialmente a PayPal como grupo en abril, aunque Block abandonó posteriormente el consorcio antes de que Stripe y Advent presentaran su oferta definitiva.
En julio, Stripe y Advent hicieron oficial su propuesta: 60,50 dólares por acción y una valoración superior a 53.000 millones de dólares, respaldada por unos 50.000 millones de dólares de financiación bancaria comprometida.
Quartz explicó entonces los detalles de la oferta de Stripe y Advent por PayPal, incluida la prima del 28% respecto al precio de cierre de PayPal en aquel momento.
La operación tenía una lógica estratégica evidente.
Stripe habría conseguido una presencia mucho mayor en el mercado de pagos dirigido al consumidor, mientras que PayPal habría aportado una enorme base de usuarios y comerciantes, además de activos como Braintree y Venmo.
La combinación habría creado uno de los mayores operadores mundiales de pagos digitales, con un volumen anual de pagos estimado en unos 3,7 billones de dólares.
Pero el acuerdo tenía un problema fundamental: PayPal no estaba convencido de que 60,50 dólares por acción reflejaran todo su potencial.
PayPal consideró insuficiente la oferta de 53.000 millones
El consejo de PayPal veía la propuesta como insuficiente y consideraba que la compañía podía generar más valor si su estrategia de transformación tenía éxito.
Reuters ya había informado en julio de que el consejo también valoraba otros factores, entre ellos la financiación de la operación, los posibles obstáculos regulatorios y el tiempo que podría requerir completar una transacción de semejante magnitud.
La situación terminó complicándose.
Según la información publicada por Reuters en AOL, el consorcio y PayPal no llegaron a ponerse de acuerdo sobre el valor del negocio, mientras que las dificultades regulatorias asociadas a una operación de este tamaño también pesaban sobre las conversaciones.
La propia información de Reuters publicada por AOL sobre la retirada del consorcio recoge que PayPal había considerado insuficiente la oferta inicial y que la compañía seguía evaluando su propia estrategia de transformación.
Por ahora, las conversaciones han terminado.
Aunque una futura aproximación de Stripe y Advent no puede descartarse completamente si cambian las condiciones, el consorcio ha decidido abandonar el proceso actual.
Las acciones de PayPal reaccionan con una fuerte caída
La reacción del mercado fue inmediata.
Las acciones de PayPal llegaron a caer hasta un 16% en las operaciones previas a la apertura del mercado tras conocerse la retirada de Stripe y Advent. Reuters situó posteriormente la caída en torno al 12% durante la sesión.
La caída muestra hasta qué punto la posibilidad de una adquisición había comenzado a formar parte de la valoración de PayPal.
Durante las semanas anteriores, la compañía había experimentado una importante recuperación bursátil. Su capitalización había alcanzado aproximadamente los 52.600 millones de dólares, mientras que sus acciones habían ganado más de un 40% durante el trimestre.
Ahora desaparece la prima asociada a una posible venta.
Y PayPal vuelve a quedar expuesta a una cuestión que lleva años condicionando su evolución: qué valor puede generar como compañía independiente.
De 360.000 millones a poco más de 50.000 millones
La magnitud del problema se entiende mejor con una cifra.
En 2021, durante el máximo de la expansión del comercio electrónico y los pagos digitales asociada a la pandemia, PayPal llegó a alcanzar una valoración cercana a los 360.000 millones de dólares.
La valoración implícita en la oferta de Stripe y Advent era inferior a 60.000 millones.
La distancia entre ambas cifras muestra el deterioro que ha experimentado el valor de mercado de la compañía en apenas unos años.
La propia información de Quartz sobre la oferta de Stripe y Advent recordaba en julio que PayPal había perdido una parte muy significativa de su valor desde el máximo alcanzado durante la pandemia.
Pero también explica por qué PayPal rechazó inicialmente la posibilidad de ser adquirida.
La compañía no considera que su futuro tenga que estar necesariamente vinculado a una venta. Su nueva dirección está intentando demostrar que todavía existe margen para reconstruir el negocio y recuperar crecimiento.
El nuevo PayPal de Enrique Lores
La transformación tiene ahora un responsable: Enrique Lores, que asumió el puesto de CEO de PayPal en marzo.
Lores ha reorganizado la compañía alrededor de tres grandes áreas: checkout, servicios financieros para consumidores —incluido Venmo— y pagos y criptomonedas.
La compañía también ha anunciado una reducción de aproximadamente el 20% de su plantilla, dentro de un programa de reestructuración destinado a simplificar la organización y reducir costes.
El objetivo no consiste únicamente en hacer una PayPal más pequeña.
La compañía necesita conseguir que su infraestructura vuelva a ser relevante en un mercado en el que el pago se ha convertido progresivamente en una función integrada dentro de otras plataformas.
Ese es uno de los principales desafíos estratégicos de PayPal.
Apple Pay y Google Pay cambian las reglas
Durante años, PayPal tuvo una ventaja evidente: era una de las marcas que los consumidores identificaban directamente con el pago digital.
Ese escenario ha cambiado.
Apple Pay y Google Pay han integrado el pago en ecosistemas tecnológicos que controlan buena parte de la relación cotidiana del usuario con sus dispositivos. La experiencia de pago puede producirse ahora sin que el consumidor tenga que abrir una aplicación específica de PayPal.
La competencia ha erosionado especialmente el negocio de checkout de PayPal, uno de los segmentos en los que la compañía necesita recuperar cuota de mercado. Reuters destaca que los sistemas de pago integrados en dispositivos móviles han ganado terreno frente al checkout de marca de PayPal.
Al mismo tiempo, empresas como Stripe han desarrollado una estrategia diferente: convertirse en infraestructura financiera para otras compañías.
La diferencia es importante.
PayPal construyó su posición alrededor de una marca y una relación directa con el consumidor. Stripe ha construido buena parte de su negocio alrededor de la infraestructura que permite a las empresas cobrar, gestionar pagos y desarrollar servicios financieros.
La posible adquisición habría unido ambos modelos.
Ahora tendrán que seguir evolucionando por separado.
La inteligencia artificial abre la próxima batalla
El siguiente cambio puede ser todavía más profundo.
La expansión de la inteligencia artificial está empezando a modificar la forma en que los consumidores descubren productos y toman decisiones de compra. El siguiente paso puede ser que agentes de IA realicen parte de esas tareas de manera autónoma.
Es lo que comienza a conocerse como comercio agéntico.
En ese escenario, el consumidor podría no entrar directamente en una aplicación de pagos. Un agente podría buscar un producto, comparar alternativas, seleccionar una opción y ejecutar la transacción.
Para las empresas de pagos, esto cambia la pregunta.
Ya no se trata solamente de quién controla el checkout. Se trata de quién proporciona la infraestructura de confianza, identidad, autorización y pago que necesitan esos agentes para completar una transacción.
La cuestión ya está entrando en la estrategia de PayPal. Reuters señala que el sector está viendo el agentic commerce como una posible fuente de crecimiento y que PayPal cuenta con una posición potencialmente relevante por su relación tanto con consumidores como con comerciantes.
Aquí es donde la compañía todavía tiene una oportunidad.
Su enorme base de usuarios, comerciantes e infraestructura financiera puede convertirse en una ventaja si consigue adaptarla a la nueva arquitectura tecnológica.
Pero también puede convertirse en un lastre si esa infraestructura permanece ligada al modelo de comercio digital de la última década.
PayPal tendrá que demostrar cuánto vale
La retirada de Stripe y Advent cierra una posible salida para PayPal, pero abre una prueba mucho más importante.
La compañía tendrá que convencer a los inversores de que los más de 53.000 millones de dólares que el consorcio estaba dispuesto a pagar no representan el techo de su valor, sino una referencia que puede superar mediante crecimiento orgánico.
Para conseguirlo tendrá que ejecutar una transformación que va mucho más allá de reducir costes.
Deberá recuperar relevancia en el checkout, aumentar la monetización de activos como Venmo y Braintree, competir con los grandes ecosistemas tecnológicos y prepararse para un escenario en el que la inteligencia artificial puede transformar la relación entre consumidores, comercios y sistemas de pago.
Stripe ha decidido que, por ahora, el precio y la complejidad de comprar PayPal no compensan.
PayPal, en cambio, ha elegido quedarse sola.
Ahora tendrá que demostrar que tomó la decisión correcta.







