La expansión de los centros de datos está desplazando capacidad hacia HBM y memoria para servidores. TrendForce prevé nuevas subidas de DRAM y NAND en el cuarto trimestre, mientras Samsung, SK Hynix y Micron anticipan un mercado ajustado durante los próximos años.
La expansión de la inteligencia artificial está generando una presión creciente sobre uno de los componentes menos visibles de la infraestructura tecnológica: la memoria. El aumento de la demanda de HBM, DRAM para servidores y almacenamiento empresarial está llevando a los fabricantes a priorizar productos destinados a centros de datos, mientras PC, smartphones y otros dispositivos afrontan una oferta más limitada.
La situación ya se refleja en las previsiones para el último trimestre de 2026. TrendForce estima que los precios contractuales de la DRAM convencional aumentarán entre 10% y 15% respecto al trimestre anterior, mientras que NAND Flash podría subir entre 15% y 20%. La firma atribuye la presión principalmente al crecimiento de la demanda de servidores vinculados a inteligencia artificial y a la reasignación de capacidad hacia productos de mayor valor.
El fenómeno no afecta por igual a todos los segmentos. La firma señala que la demanda de almacenamiento empresarial continúa impulsada por los centros de datos y que los proveedores están priorizando productos de mayor rendimiento. En paralelo, la capacidad disponible para determinados productos destinados a PC y dispositivos de consumo permanece bajo presión.
Los servidores están ganando prioridad
La fabricación de memoria está entrando en una etapa en la que la capacidad disponible se asigna cada vez más a aplicaciones relacionadas con inteligencia artificial.
Samsung explicó en sus resultados del segundo trimestre que su negocio de memoria está priorizando productos para servidores ante el crecimiento de la infraestructura de IA. La compañía espera que durante la segunda mitad de 2026 aumente la demanda de DRAM para servidores, SSD empresariales y HBM, impulsada también por la adopción de sistemas de IA agéntica.
TrendForce observa la misma tendencia. Los proveedores están destinando capacidad de procesos avanzados a memoria para servidores y HBM, mientras la producción disponible para PC y smartphones queda sometida a mayor presión. La firma señala que la fabricación de HBM está absorbiendo capacidad que podría destinarse a otros tipos de DRAM.
El efecto ya alcanza a los fabricantes de dispositivos. PC y smartphones afrontan mayores costes y restricciones de suministro, mientras algunos fabricantes están ajustando sus especificaciones o elevando inventarios para protegerse frente a la disponibilidad de componentes.
HBM, la memoria que necesita la inteligencia artificial
Uno de los componentes que explica esta presión es la HBM (High Bandwidth Memory o memoria de alto ancho de banda). Se trata de un tipo de memoria diseñada para mover grandes cantidades de datos entre la memoria y los procesadores de IA a gran velocidad.
A diferencia de la memoria convencional utilizada en PC, la HBM utiliza varias capas de chips apiladas y se coloca muy cerca de los procesadores gráficos y aceleradores. Esta arquitectura permite aumentar considerablemente el ancho de banda disponible para los cálculos de inteligencia artificial.
Su importancia ha crecido con los grandes modelos de IA porque estos sistemas necesitan intercambiar enormes volúmenes de información con los procesadores durante el entrenamiento y la ejecución. Por ello, HBM se ha convertido en uno de los componentes críticos de los aceleradores utilizados en centros de datos.
Samsung, SK Hynix y Micron están entre los principales fabricantes que están ampliando su capacidad para atender esta demanda. Samsung, por ejemplo, informó de que había comenzado a ampliar sus ventas de HBM4 y que esperaba un crecimiento de la demanda de HBM y DRAM para servidores durante la segunda mitad de 2026.
Una presión que puede prolongarse
El debate sobre cuánto durará esta situación sigue abierto. Las previsiones de la industria no ofrecen una fecha única para la normalización.
El CEO de SK Hynix, Kwak Noh-jung, señaló en julio que 2027 podría convertirse en el año de mayor déficit de suministro de memoria de la historia de la industria, con una demanda que podría superar la capacidad disponible incluso después de 2030.
Micron también está observando una demanda excepcionalmente fuerte. En sus resultados del 30 de septiembre, la compañía vinculó sus perspectivas récord para el ejercicio fiscal 2027 con la demanda generada por la infraestructura de IA y destacó el crecimiento de sus compromisos de clientes a largo plazo.
Estas previsiones deben interpretarse como escenarios de mercado y no como una fecha confirmada para el final de la crisis. La evolución dependerá de la demanda de infraestructura de IA, de la capacidad que incorporen los fabricantes y de la distribución de esa capacidad entre servidores y dispositivos de consumo.
El problema va más allá de la RAM
La actual tensión muestra un cambio en la economía de los semiconductores. La inteligencia artificial no solo está aumentando la demanda de GPU y aceleradores; también está consumiendo capacidad de memoria y almacenamiento a una escala creciente.
La infraestructura de servidores necesita grandes cantidades de DRAM y SSD empresariales. A medida que los sistemas pasan del entrenamiento a la inferencia —la fase en la que los modelos utilizan lo aprendido para generar respuestas y ejecutar tareas— y a aplicaciones agénticas, también aumenta el volumen de información que debe procesarse, recuperarse y almacenar.
TrendForce identifica precisamente este cambio en el mercado NAND: mientras la demanda de consumo permanece débil, el almacenamiento de alto rendimiento mantiene una demanda elevada por parte de aplicaciones de nube e inteligencia artificial.
Para fabricantes de PC, smartphones y electrónica de consumo, el escenario implica mayores costes de componentes y una disponibilidad más condicionada. Para los proveedores de infraestructura, supone competir por una capacidad de fabricación que está siendo absorbida por uno de los mercados de mayor crecimiento de la industria tecnológica.
La crisis de memoria es otro efecto físico de la expansión de la IA. La capacidad de cómputo crece, pero también lo hace la cantidad de memoria necesaria para mantener funcionando esa nueva generación de sistemas. Y esa demanda ya está modificando las prioridades de una industria que durante años distribuyó su capacidad entre mercados mucho más diversificados.







