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SpaceX, la empresa Tesla de los cielos y el espacio

Ciberataques en Latam

SpaceX, la empresa Tesla de los cielos y el espacio

Como con Tesla, Elon Musk y SpaceX han tomado una tecnología poco muy querida y han hecho mejoras radicales, sacudiendo a un sector complaciente.

 

Por: Laszlo Beke

Presidente de la Junta Directiva de Beke Santos

 

Si la misión de Tesla era imponente, “acelerar la transición del mundo a energía sostenible”, la de SpaceX es todavía más grandiosa: usar cohetes baratos para hacer de “la humanidad una civilización viajera planetaria y multiplanetaria” estableciendo una colonia en Marte.

Habiendo revolucionado el negocio de los cohetes, ahora SpaceX apunta hacia el sector de las telecomunicaciones.

La valoración de SpaceX se ha disparado  y esto no proviene de los negocios existentes sino de las expectativas que tienen los inversionistas para el futuro.

Espera poder repetir la medicina de Tesla: hacer mejoras significativas a tecnologías existentes y, mientras genera recursos para sus ambiciones marcianas, SpaceX planifica transformarse en un gigante de telecomunicaciones de trascendencia global.

Precisamente allí, con su servicio Starlink, está construyendo la mayor red de satélites en la historia, con la intención de proveer acceso a Internet en cada espacio del planeta.

Competencia: lanzamiento de cohetes

El foco en la reducción de costos y una disposición a experimentar le ha permitido a SpaceX ofrecer una solución mucho más económica que la de sus competidores.

Un elemento importante es que en el lanzamiento de cohetes para la red de satélites se usa el vehículo de lanzamiento Falcon 9, el cual es reutilizable en lugar de ser desechable.

Por supuesto, los titulares del sector están tratando de reaccionar: United Launch Alliance ( una empresa de Boeing y Lockheed Martin) bajaron el precio por lanzamiento del cohete Atlas V de US$225 millones a US$100 millones y la europea Ariane Space  ha disminuido el precio a US$213 millones.

En comparación SpaceX cobra US$62 millones por un cohete nuevo y US$50 millones por uno usado. Su expectativa es que eventualmente el costo se reducirá a US$2 millones por lanzamiento.

Precios bajos, foco en control de costos y una disposición a tomar riesgos y a iterar rápidamente han ayudado a Space a ganar contratos con empresas satelitales establecidas, emprendimientos y entes gubernamentales.

Recientemente la NASA le concedió a SpaceX un contrato por US$2.900 millones para desarrollar un vehículo de desembarco lunar.

Del mismo modo, el 15/9 SpaceX planifica volar a CUATRO (04) turistas en un viaje turístico orbital.

Sin embargo, el mercado de lanzamientos (US$6.000 millones el año 2019) es relativamente pequeño y muchos de los participantes están protegidos de la competencia frontal por la intervención estadal.

Starlink y telecomunicaciones

SpaceX considera los lanzamientos de cohetes como una “tecnología facilitadora” para su objetivo en el sector de telecomunicaciones y con Starlink (su red satelital) apunta a proveer acceso a Internet en todo el planeta.

Este es un mercado grande, considerando que para el año 2019 el 48% de la población global no estaba en línea, su valor ese momento se estimaba en US$1 trillón anuales. Alcanzando solo un 3%, esa pequeña rendija representaría US$30.000 millones para SpaceX.

Los satélites existentes vuelan alto para maximizar la cobertura. Eso obliga a que múltiples clientes deban compartir un satélite, limitando así la capacidad y el tiempo que toma el viaje de las señales de radio a los satélites de altura y agrega retardos inevitables e irritantes.

En Internet satelital ha habido varios fracasos sonados en el pasado, la capacidad financiera del Sr. Musk debería significar que hay menos probabilidades que SpaceX se quede sin recursos, como le ocurrió a sus predecesores hace dos décadas.

Starlink espera resolver los problemas usando cohetes de bajo costo para colocar miles de satélites baratos en una órbita baja.

En el primer trimestre de 2021 SpaceX lanzó en órbita más objetos, medidos por masa, que todos los otros operadores combinados y sus 1.500 satélites en órbita representan alrededor de la cuarta parte del total en órbita. Los planes firmes de SpaceX incluyen lanzar por lo menos 10.000 adicionales, con permisos solicitados  para llegar a 42.000.

El prototipo lo están probando miles de personas en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania. La mayoría parecen satisfechos con los resultados, indicando conexiones rápidas y de calidad.

Starlink ya solicitó permiso regulatorio para atender hasta CINCO (05) millones de usuarios en Estados Unidos.

En Diciembre 2020, SpaceX obtuvo un contrato de US$886 millones para proveer banda ancha en zonas rurales de Estados Unidos y está haciendo ensayos con el ejército de Estados Unidos. Este último quiere disponer de conectividad en cualquier campo de batalla.

Los retos

  1. La mayoría de los clientes potenciales de Starlink tienden a vivir en zonas rurales y el precio de US$99 mensuales de Starlink no es muy asequible.
  2. El alto costo de las antenas, de 23” fijadas a techos o paredes, que se requieren para que el sistema funcione. Esas antenas cuesta producirlas US$1.500 y SpaceX las vende por US$499, pero espera que las economías de escala bajarán eventualmente los costos de producción a “unos pocos cientos de dólares”.

En los países menos desarrollados los satélites de Starlink se podrían conectar a postes de teléfonos celulares, distribuyendo así los costos de conexión entre múltiples usuarios.

Competidores

Otros multimillonarios consideran que el Internet Satelital es una idea cuyo momento ha llegado.

Después de su bancarrota, OneWeb fue rescatada por el gobierno británico y Bharti Enterprises, un conglomerado de la India, cuyo fundador Sunil Mittal es uno de los hombres más ricos de ese pais.

Jeff Bezos, fundador de Amazon, tiene su inversión en Blue Origin, su firma personal de cohetes. Y es que Amazon también está planificando una red de satélites de Internet denominada Kuiper, similar a Starlink.

Periodista apasionada por la innovación, la tecnología y la creatividad. Editora de The Standard CIO y Factory Pyme para The HAP GROUP