Jorge Pedrosa de Cognitactics analiza la democratización del hardware y la urgencia de erradicar el Shadow AI mediante una gobernanza robusta.
La era del perímetro de seguridad centralizado ha llegado a su fin. Hoy, la inteligencia de negocio reside en el endpoint, lo que exige una evolución profunda en la gestión de riesgos en Edge AI. Durante nuestra jornada titulada Seguridad y gobernanza en la era del Edge AI: el fin del perímetro, Jorge Pedrosa destacó que el factor determinante en esta transición no es solo la capacidad técnica, sino el costo. La barrera de entrada para procesar datos en el borde se ha disipado, permitiendo que incluso pequeñas organizaciones accedan a hardware especializado que antes era exclusivo de grandes corporaciones con científicos de datos dedicados.
Compartimos las reflexiones de una de las voces más autorizadas en la intersección de la tecnología y la estrategia de negocio: Jorge Pedrosa, Director de Cognitactics. En nuestra reciente sesión digital sobre el futuro del cómputo distribuido, Pedrosa aportó una visión pragmática sobre cómo la democratización del hardware está forzando a las empresas a replantear su gestión de riesgos en Edge AI.
La democratización del hardware y el factor económico
Pedrosa enfatiza que el Edge Computing está hoy “al alcance de la mano” debido a la drástica reducción de precios en componentes críticos. Durante el panel, ejemplificó esta accesibilidad mencionando dispositivos como las tarjetas Arduino (menos de 1,000 pesos), Raspberry Pi o las potentes Nvidia Jetson Nano, cuyo costo oscila entre los 250 y 400 dólares. Esta facilidad de adquisición significa que cualquier área de la empresa puede comenzar a experimentar con modelos de IA sin pasar necesariamente por los filtros tradicionales de TI.
Sin embargo, esta ventaja competitiva trae consigo un desafío mayor: la necesidad de una gobernanza que no sea exclusiva del área tecnológica. Según el director de Cognitactics, debemos distinguir y atender tres frentes diferentes: la gobernanza de TI, la gobernanza de datos y la gobernanza de inteligencia artificial. Cada una representa un “animal diferente” que requiere estrategias específicas de control y supervisión para evitar que la innovación se convierta en una vulnerabilidad.
Estrategias para la gestión de riesgos en Edge AI
Uno de los mayores peligros identificados por Pedrosa es el fenómeno del Shadow AI. En muchas organizaciones, los puestos directivos y gerenciales encuentran un valor inmediato en herramientas de IA, pero a menudo optan por “pedir perdón antes que permiso”, utilizando soluciones no autorizadas que escapan al control de ciberseguridad. Para el experto, esta mentalidad es “inadmisible” en un marco de gestión profesional, ya que expone a la empresa a responsabilidades legales y técnicas críticas.
Para mitigar este riesgo, el primer paso en la gestión de riesgos en Edge AI debe ser la realización de un inventario honesto de aplicaciones y herramientas. Solo con una visibilidad total de lo que los colaboradores están utilizando se puede diseñar una política de respuesta organizacional que fomente una adopción responsable. La gobernanza, lejos de ser un obstáculo burocrático, debe ser el habilitador que permita a la empresa operar con confianza.
Responsabilidad humana y el modelo Zero Trust
Un punto disruptivo en la intervención de Pedrosa fue el recordatorio de que la responsabilidad no es del proveedor, sino de la organización que utiliza la tecnología. Bajo una filosofía de Zero Trust (Confianza Cero), ninguna herramienta, por más reconocida que sea su marca, debe considerarse infalible por diseño. Pedrosa advierte que incluso modelos de proveedores líderes pueden fallar si no se les aplican los guardrails adecuados o si no superan pruebas de seguridad rigurosas en entornos de sandbox.
Finalmente, la trazabilidad del dato surge como el eje del accountability. El involucramiento de demasiadas personas en el flujo de datos sin una curaduría responsable suele generar distorsiones que invalidan los resultados de la IA. La solución radica en que cada individuo en la cadena firme y asuma su responsabilidad sobre la información que maneja.
Como bien concluyó Jorge Pedrosa con una analogía automotriz: sin política de gobernanza, puedes ir a 500 km/h y chocar; pero con una política clara, puedes circular a una velocidad constante y segura de 80 km/h, llegando a tu destino de forma eficiente y sin riesgos innecesarios.







