Mientras inician las labores de rescate y la evaluación de daños, la red eléctrica emerge como el principal factor de riesgo para la continuidad de las telecomunicaciones y los servicios digitales en Venezuela.
Fotografía publicada por el Ministerio de la Defensa de Venezuela.
A menos de 24 horas de que dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieran la zona centro-norte de Venezuela, la prioridad continúa siendo el rescate de víctimas y la atención de cientos de heridos. Sin embargo, para operadores de telecomunicaciones, empresas y responsables de continuidad del negocio, comienza otra carrera paralela: determinar el verdadero impacto del desastre sobre la infraestructura tecnológica del país.
Las primeras informaciones disponibles muestran un escenario todavía incompleto. La cobertura de Reuters confirma apagones, edificios colapsados, suspensión del transporte público, afectaciones en el Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía y una respuesta de emergencia que continúa desarrollándose, pero no reporta un colapso generalizado de las redes nacionales de telecomunicaciones ni de la conectividad a Internet. El foco sigue estando en las operaciones de rescate y en la evaluación de daños sobre la infraestructura crítica.
Como también recoge la cobertura en directo de El País, el balance humano y material continúa evolucionando mientras las autoridades mantienen la búsqueda de personas desaparecidas y evalúan los daños en Caracas, La Guaira y otras zonas afectadas.
La electricidad concentra la mayor presión sobre las redes
Desde el instante del primer sismo, los cortes de energía registrados en Caracas, La Guaira y otras zonas afectadas representan, por ahora, el principal desafío para mantener operativos los servicios digitales que han estado fallos intermitentes y ancho de banda dentro de la red de datos.
En una infraestructura moderna de telecomunicaciones, la disponibilidad eléctrica resulta tan importante como la propia red. Radiobases móviles, centrales de conmutación, nodos de fibra óptica y centros de datos dependen de sistemas de respaldo cuya autonomía es limitada si las interrupciones eléctricas se prolongan.
Reuters señala que la infraestructura petrolera venezolana no presenta daños estructurales relevantes, aunque advierte que un apagón prolongado podría afectar operaciones industriales. Ese mismo escenario incrementa la presión sobre las infraestructuras tecnológicas que dependen de energía continua para sostener sus servicios.
Congestión, más que caída de las telecomunicaciones
Durante las primeras horas posteriores a los sismos comenzaron a multiplicarse en redes sociales los reportes de ciudadanos que encontraban dificultades para completar llamadas telefónicas, mientras aplicaciones de mensajería como WhatsApp seguían funcionando de manera intermitente cuando existía conectividad.
Este comportamiento resulta habitual tras grandes desastres naturales: el incremento simultáneo del tráfico provoca congestión en las redes móviles incluso cuando la infraestructura física permanece operativa.
Hasta el momento de publicar este artículo, no existen comunicados públicos que confirmen daños estructurales en las redes de los principales operadores venezolanos. Tampoco se han reportado interrupciones nacionales de Internet, afectaciones en enlaces internacionales de fibra óptica o incidentes relevantes en centros de datos comerciales. La ausencia de estos reportes no significa que no existan incidencias operativas, sino que la prioridad continúa centrada en la atención de la emergencia y en la evaluación técnica de las instalaciones.
54 militares del #BIEMII de la @UMEgob preparados para apoyar en las tareas de rescate en el terremoto de Venezuela.
La capacidad del equipo USAR combina el empleo de perros de búsqueda especialmente adiestrados y de dispositivos específicos como cámaras de rescate o geófonos. pic.twitter.com/7H8YbEp2Z5
— Ministerio Defensa (@Defensagob) June 25, 2026
Los operadores activan medidas para mantener la conectividad
Menos de 24 horas después de los terremotos, las principales operadoras privadas comenzaron a anunciar medidas extraordinarias para facilitar las comunicaciones de la población.
Según informó El Estímulo, Digitel habilitó llamadas nacionales y mensajes SMS gratuitos durante 48 horas para los clientes ubicados en Caracas, La Guaira y otras ciudades de la región central, mientras mantiene un monitoreo permanente de su infraestructura. La compañía aseguró que, pese al incremento del tráfico generado por la emergencia, su red continúa operativa e instó a los usuarios a realizar llamadas breves para evitar la congestión.
Por su parte, Movistar Venezuela anunció la gratuidad de las llamadas a nivel nacional durante 72 horas, tras desplegar equipos técnicos para estabilizar los servicios que registraron incidencias durante las primeras horas posteriores al sismo. La medida busca facilitar la comunicación entre familiares y apoyar las labores de emergencia.
Las iniciativas recuerdan las adoptadas por operadores de distintos países durante catástrofes recientes, donde la prioridad pasa por garantizar la continuidad de las comunicaciones antes que la rentabilidad del servicio.
La información también forma parte de la infraestructura crítica
Uno de los aspectos más llamativos durante estas primeras horas ha sido la limitada disponibilidad de información oficial sobre el estado de la infraestructura tecnológica y de telecomunicaciones.
En un análisis publicado este jueves, El País sostiene que la escasez de información pública, unida a las dificultades de conectividad y a las restricciones informativas ya existentes en el país, ha complicado la comunicación entre ciudadanos y equipos de emergencia. El diario describe un escenario en el que miles de personas intentan conocer el estado de sus familiares mientras persisten interrupciones de electricidad y comunicaciones.
Para las organizaciones, esta situación recuerda que la resiliencia digital no depende únicamente de mantener operativas las redes, sino también de la capacidad para comunicar de forma transparente el estado de los servicios, coordinar la respuesta entre operadores y autoridades y ofrecer información fiable durante una crisis.
Durante la madrugada del jueves, numerosos usuarios comenzaron a reportar que podían acceder nuevamente a la red social X sin necesidad de utilizar redes privadas virtuales (VPN), una restricción que permanecía vigente desde agosto de 2024.
Hasta el momento, ni la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) ni los principales proveedores de Internet han confirmado oficialmente si se trata del levantamiento definitivo de la restricción o de una flexibilización temporal vinculada a la emergencia. No obstante, organizaciones como VE sin Filtro y Espacio Público han insistido en la necesidad de ampliar el acceso a plataformas digitales y medios de comunicación durante la gestión de la crisis, al considerar que el flujo de información constituye un componente esencial de la respuesta humanitaria.
La infraestructura digital entra ahora en fase de diagnóstico
Las próximas horas serán determinantes para conocer el verdadero alcance del impacto tecnológico.
Entre los aspectos que todavía permanecen bajo evaluación destacan:
- el estado operativo de los principales centros de datos del país;
- posibles afectaciones sobre redes troncales de fibra óptica;
- la continuidad de los servicios de Internet fijo y móvil;
- la autonomía de los sistemas de respaldo energético;
- la capacidad de recuperación de operadores y grandes organizaciones.
Mientras continúan las labores de rescate, la infraestructura digital venezolana afronta también su primera gran prueba de resiliencia. El resultado no dependerá únicamente de cuántas antenas o enlaces hayan resistido el movimiento sísmico, sino de la capacidad del ecosistema tecnológico para mantener operativos los servicios esenciales en un entorno marcado por apagones, incertidumbre y una demanda extraordinaria de comunicaciones.
Por ahora, el diagnóstico sigue abierto. Lo que ocurra durante las próximas 24 a 48 horas ofrecerá una imagen mucho más precisa sobre la capacidad de recuperación de la infraestructura tecnológica venezolana y sobre las lecciones que este episodio dejará para los responsables de TI y continuidad del negocio en toda la región.







