El fundador de Google X, Sebastian Thrun, sostuvo en Madrid que la ventaja competitiva de la próxima ola de IA se definirá por el software capaz de operar sistemas físicos inteligentes.
La Inteligencia Artificial comienza a superar el confinamiento de las aplicaciones digitales para integrarse en infraestructuras, vehículos, servicios y sistemas que sostienen la actividad económica. Es lo que se define como IA física y su evolución es a la robótica, lo que la colonización de la Luna a la carrera espacial.
Y este fue uno de los mensajes centrales de Sebastian Thrun, fundador de Google X y uno de los pioneros mundiales en conducción autónoma, durante su participación en South Summit Madrid 2026: La IA física entra en una nueva fase: el software definirá a los líderes.
En su keynote The Architect of What’s Next: How AI Becomes the Fabric of Everything, Thrun planteó una tesis que desafía parte del discurso dominante alrededor de la innovación tecnológica: el liderazgo en la IA física no dependerá del hardware, sino del software. “La IA física no trata del hardware; los ganadores serán quienes desarrollen el software capaz de manejarla”, afirmó durante el encuentro celebrado en Madrid.
La declaración resulta especialmente relevante en un momento en que la industria tecnológica compite por desarrollar robots autónomos, vehículos inteligentes, drones y sistemas capaces de interactuar con el entorno físico en tiempo real.

Waymo es una empresa de Alphabet, matriz de Google, que tiene la misión de mejorar el acceso a la movilidad autónoma y con esta misión ha recorrido más de 25 millones de millas en carreteras públicas es más de 13 estados de EE. UU.
IA física: la nueva infraestructura de la economía digital
Para Thrun, la Inteligencia Artificial ha superado la etapa de las aplicaciones puntuales y comienza a convertirse en una infraestructura transversal. Su visión se apoya en décadas de experiencia liderando proyectos que marcaron hitos tecnológicos, entre ellos el vehículo autónomo que dio origen a Waymo, además de iniciativas como Google Brain, Street View, Google Glass y Google Wing.
Según explicó, la próxima generación de sistemas inteligentes permitirá automatizar una proporción creciente de tareas repetitivas que hoy dependen de intervención humana. El impacto no se limitará a la productividad empresarial. También afectará sectores completos como la logística, el transporte, la manufactura, la salud y los servicios urbanos.
La apuesta por el software como factor diferenciador responde a una realidad cada vez más evidente: los componentes físicos tienden a estandarizarse con rapidez, mientras que la capacidad para entrenar modelos, procesar datos y coordinar sistemas complejos se convierte en la verdadera ventaja competitiva.
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Del miedo a la adopción estratégica
Durante una conversación con Diego del Alcázar, CEO de IE University, Thrun insistió en que empresas y profesionales deberían concentrarse menos en protegerse de la transformación tecnológica y más en desarrollar capacidades para aprovecharla.
“La clave es que no te pase por encima el tsunami de la IA sino surfear el tsunami”, señaló el fundador de Google X.
El mensaje coincide con otra de las ideas recurrentes de South Summit 2026: la velocidad de adaptación se está convirtiendo en una competencia crítica para organizaciones y líderes. Del Alcázar recordó que muchas de las habilidades directivas más valoradas por el mercado pierden vigencia en ciclos de apenas tres a cinco años, obligando a universidades y empresas a replantear permanentemente sus modelos de formación.
La misma lógica fue reforzada por Darren Mowry, vicepresidente de Startups e Investor Ecosystems de Google, quien destacó que las compañías que sitúan la IA en el centro de su estrategia están acelerando sus tiempos de desarrollo, llegada al mercado y generación de ingresos.
Movilidad autónoma y ventaja competitiva
La visión de Thrun encontró eco en otro de los debates más relevantes del evento: la evolución de la movilidad autónoma.
Anabel Díaz Calderón, vicepresidenta de movilidad de Uber, aseguró que España será el primer país europeo en incorporar vehículos autónomos operando en sus calles, aunque advirtió que el proceso exigirá marcos regulatorios sólidos y rigurosos estándares de seguridad.
El anuncio ilustra cómo la IA física comienza a abandonar los laboratorios para integrarse en servicios de uso cotidiano. La cuestión estratégica ya no consiste únicamente en desarrollar sensores más avanzados o vehículos más sofisticados, sino en crear plataformas de software capaces de coordinar millones de decisiones en tiempo real.
Ese escenario coincide con la visión defendida por Thrun: el próximo liderazgo tecnológico se construirá sobre algoritmos, modelos de aprendizaje y sistemas inteligentes capaces de operar el mundo físico con eficiencia, seguridad y escalabilidad.







