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Bootstrapping: crecimiento orgánico ante la sequía de capital

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Bootstrapping: crecimiento orgánico ante la sequía de capital

Las empresas de tecnología de Latinoamérica se encuentran frente al desafío de escalar en un contexto donde los fondos de inversión restringieron sus inversiones.

La pandemia apareció y la crisis económica global llevó a los grandes fondos de inversión a replantearse estrategias y optar por el conservadurismo y el “esperemos a que la tormenta pase”. A raíz de esta coyuntura, las empresas de tecnología de Latinoamérica con afán de escalar sus soluciones a nivel global, y que aspiraban lograrlo mediante la inyección de capital intensivo, debieron revisar sus planes y dar un timonazo. El primer semestre de 2022 muestra un total de inversiones en la región de cinco mil millones de dólares, que representa una caída de un 23% respecto al primer semestre 2021. En este contexto, el bootstrapping cobra un nuevo valor.

Pero, qué es? Consiste en una práctica que proviene del mundo anglosajón y consiste en “iniciar un negocio con pocos recursos” o “emprender únicamente con los medios que hay a tu alcance”. Contempla el conjunto de técnicas para desarrollar una idea y convertirla en negocio sin apenas recursos.

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Andres Huczneker, CEO de Solucionet.

Solucionet, empresa que ayuda a crear y acelerar negocios digitales y Celerative, plataforma de contratación, gestión y pago de talento remoto en tecnología, son dos casos testigo de escalabilidad sin capital intensivo. “Tuvimos una primera inversión de friends&family y nos lanzamos a fundar la empresa en 2017. En pleno plan de expansión, nos agarró la pandemia, y lejos de ´achicarnos´, redoblamos la apuesta y abrimos cinco países a la vez en medio de la etapa más cerrada del aislamiento en Latinoamérica. Terminamos creciendo sólo en 2020 un mil por ciento”, cuenta el CEO Andrés Huczneker, quien junto a Alan e Iván Meller son los fundadores de la empresa.

Actualmente, Solucionet tiene como clientes a Mercado Libre, Black&Decker, Ford, Fiat, Renault, FV, Stanley, Dewalt, BGH, CNH Industrial, Citric, Saint-Gobain, PepsiCo México y opera en ocho países. con la expectativa de llegar este año a los Estados Unidos.

Para lograr este crecimiento orgánico, tuvieron no solo uno sino dos ases bajo la manga: la metodología y las alianzas. Por un lado, definieron hacer foco en Lean Manufacturing,  una estandarización de procesos para lograr una metodología de mejora continua y colaboradores que puedan trabajar de forma autónoma. “Nuestro objetivo es generar escalabilidad en el e-commerce, así que encontramos que podíamos aplicar esta metodología para las ventas online y así dar soluciones que permitan replicarse mediante un sistema de gestión que maximice el valor del producto final”, continúa el CEO.

Para Solucionet, las alianzas son un factor fundamental para crecer orgánicamente: “menze nos aportó toda su experiencia en el desarrollo tecnológico para el e-commerce, a partir de necesidades comunes que detectamos en nuestros clientes, que pudimos convertir en producto. Así, nuestra empresa se fortaleció desde lo tecnológico, al tener la capacidad de implementación a mayor velocidad y también de integración, al ser los únicos en Latinoamérica que conectamos a Mercado Libre con Zendesk”. Recientemente, la empresa se unió con Hit Ocean, incubadora de negocios digitales, para ofrecer a sus clientes plataformas a medida y ayudar a las startups que están dando sus primeros pasos a tener un socio de negocio que lo acompañe en el desarrollo tecnológico.

Pablo Baldomá Jones, co fundador y CBO de Celerative.

Inyección de capital: ¿sí o no?

“El bootstrapping es ni más ni menos que libertad”, arranca Pablo Baldomá Jones, co fundador y CBO de Celerative, plataforma para contratación, gestión y pago de talento tecnológico remoto. “Fundamos la empresa con mi socio Juan Martín Salas en 2015 y hoy tenemos un pool de talentos de 10.000 personas certificadas trabajando desde 39 países, para empresas en más de 20 países distintos. La clave es la sustentabilidad, la disponibilidad de capital y estar atentos al flujo de caja, que ingrese más dinero que el que sale, no es mucho más complejo que eso. Es como una pareja que va construyendo su casa de a poco, con lo que surge de sus ingresos o de sus ahorros”.

Este “bootstrapper” (como se autodenominan) opina acerca del modelo tradicional de inversión de los venture capital: “El problema del unicornio es que promueve un mismo paradigma para todos. Entonces, la presión te la dicta la plata que tenés en el banco, el capital, y no tu propia cabeza estratégica, no es algo saludable para la empresa. Es una visión donde hay que inflar para crecer. Previo a la pandemia, cualquiera en Latinoamérica con una PPT más o menos sólida, levantaba capital. Conozco a una empresa que acaba de despedir a 30 colaboradores justamente porque ´se le terminó la plata´ y en tres meses, tiene que tomar 40 porque va a cerrar una inversión Serie B. Esta dependencia del capital es una locura”, cuenta el co-fundador.

Latinoamérica es una tierra prometedora para el bootstrapping para Baldomá Jones: “De hecho varios unicornios en Argentina empezaron con esta metodología y luego los venture capitals se acercaron, lo mismo sucedió con Technysis”. Y aclara: “No quiero afirmar que la inyección de capital sea algo negativo, sí lo es la forma en que se materializa en la mayoría de los casos. Por ejemplo, un Satellogic, para escalar, necesita capital sí o sí. Nosotros mismos nunca salimos a buscar financiamiento pero se han acercado con propuestas que hemos escuchado, desde ya, que justamente no prosperaron por cómo lo que nos proponían chocaba con nuestros valores o bien por una falta de fit en la cultura de empresa. Si hay una inversión tiene que ser estratégica y que no se choque con la libertad que buscamos. En situaciones puntuales pedimos créditos pero nunca salimos a buscar inyección de capital”.

“Partimos de cero a una facturación anual de 10 millones de dólares”, cierra Baldomá Jones, mientras que Huczneker aporta “El crecimiento exponencial y acelerado es algo posible, en nuestro caso requirió que hubiera momentos donde trabajamos 16 horas diarias. El camino es sacrificado pero vale la pena porque a la hora de tomar decisiones, sólo sos vos y tus socios, justamente es esa libertad la que nos permitió tener la agilidad de adaptarnos a lo que sea, en este contexto tan incierto y desafiante”.

Entusiasta seguidor de la tecnología y las innovaciones que cambian el mundo. Director Editorial y COO en The HAP Group.