El informe GSMA Mobile Economy 2026 revela brechas, oportunidades y proyecciones clave para la región latinoamericana en la era del 5G y la IA.
Latinoamérica llega al ecuador de la década con una posición ambivalente en el mapa de la economía móvil global: avanza con velocidad desigual hacia el 5G, concentra el 50% de sus conexiones en redes de nueva generación para 2030 y sostiene una brecha de uso que supera en diez veces a la brecha de cobertura. El informe The Mobile Economy 2026, publicado por GSMA Intelligence, sitúa a la región en un punto de inflexión: las redes existen, pero millones de personas aún no las usan.
Latinoamérica ante el avance del 5G: promesa real, adopción desigual
De acuerdo con las proyecciones de GSMA Intelligence, América Latina alcanzará el 50% de sus conexiones en 5G para 2030, con un total estimado de 406 millones de conexiones en esa tecnología. Esta cifra coloca a la región por encima de mercados como el Resto de Asia Pacífico (46%), el Resto de MENA (41%), Eurasia (38%) y África (21%), aunque a considerable distancia de líderes como los estados del GCC (95%), Asia Pacífico desarrollada (91%) o América del Norte (89%).
El dato relevante no está solo en el porcentaje de adopción, sino en lo que implica la transición: el informe proyecta que las redes 2G y 3G caerán al 1% y 5% de las conexiones globales respectivamente para esa fecha, consolidando una migración masiva hacia infraestructuras avanzadas. Para los operadores latinoamericanos, esto significa decisiones de inversión que no admiten demora.
En paralelo, el mercado opera en un contexto de crecimiento de ingresos moderado. Los ingresos globales de los operadores pasarán de 1,19 billones de dólares en 2025 a 1,36 billones en 2030, con una inversión acumulada en capital (capex) de 1,2 billones de dólares en ese período. La región deberá competir por una parte de ese flujo en un entorno donde los márgenes se comprimen y los modelos de negocio basados únicamente en conectividad ya no son suficientes.
La brecha de uso: el problema que la infraestructura sola no resuelve
El informe destaca una asimetría crítica a nivel global que golpea con particular fuerza en América Latina: la brecha de uso, personas que viven en zonas con cobertura de banda ancha móvil pero no la utilizan, representa el 32% de la población regional. Este porcentaje casi duplica al promedio europeo (19%) y triplica al de América del Norte (17%).
La brecha de cobertura a nivel mundial se sitúa en apenas el 4%, mientras que la brecha de uso alcanza el 38%. Dicho de otro modo, el problema de conectividad ya no es principalmente de infraestructura: es de acceso económico a dispositivos, de alfabetización digital y de confianza en los servicios en línea.
En este punto, los datos sobre África iluminan una dinámica que también opera en bolsas de exclusión dentro de América Latina: el costo de un smartphone como proporción del ingreso mensual per cápita sigue siendo una barrera determinante. La iniciativa GSMA Handset Affordability Coalition, que en septiembre de 2025 sumaba ya 25 miembros entre operadores, fabricantes e instituciones financieras, trabaja precisamente en reducir la tributación sobre dispositivos de entrada y en construir modelos de financiamiento que amplíen el acceso en mercados de ingresos bajos y medios.
IA, eSIM y seguridad: las tres apuestas estratégicas de los operadores
Más allá de la cobertura, el informe GSMA identifica tres tendencias que reconfiguran el modelo de negocio de los operadores en toda la región.
- Inteligencia artificial como generador de ingresos. El 45% de los operadores encuestados por GSMA Intelligence identifica los flujos de ingresos habilitados por IA como una prioridad estratégica. Hoy, el 80% de los despliegues de IA en telecomunicaciones apunta a eficiencias internas —atención al cliente (47% de los casos) y optimización de redes (17%)—, pero la dirección es clara: los operadores se mueven hacia asociaciones con proveedores de nube, empresas de centros de datos y plataformas de IA para monetizar capacidades más allá de la conectividad. El modelo emergente transforma al operador de proveedor de infraestructura en socio tecnológico de pila completa.
- eSIM como estándar de facto. GSMA Intelligence proyecta que las conexiones de smartphones habilitadas para eSIM alcanzarán 2.500 millones a nivel global para 2028, y que el eSIM representará el 42% de todas las tecnologías SIM para 2030. En América Latina, esta transición abre oportunidades concretas: reducción de costos operativos en distribución física, incorporación digital de clientes, nuevos modelos de servicio para itinerantes frecuentes y expansión hacia dispositivos IoT en sectores como logística, agricultura y energía. El avance del iSIM —integrado directamente en el chipset— acelerará además la adopción en segmentos de dispositivos de bajo costo.
- Ciberseguridad como diferenciador comercial. Más del 90% de los operadores encuestados por GSMA califica el nivel de amenazas como alto o muy alto. La respuesta del sector no es solo defensiva: GSMA Intelligence estima que la ciberseguridad representa más del 20% de la oportunidad de ingresos en servicios B2B tecnológicos más allá de la conectividad básica. Para los operadores latinoamericanos con presencia empresarial consolidada, el segmento de seguridad gestionada —identidad, protección de endpoints, monitoreo de redes— constituye una vía de crecimiento todavía subexplotada. El costo global del cibercrimen, que en 2024 alcanzó los 9,22 billones de dólares, se proyecta en 15,63 billones para 2029, según datos citados en el informe.
Transformación digital empresarial: el mercado B2B que no espera
Las empresas a nivel global planean destinar cerca del 10% de sus ingresos a iniciativas de transformación digital entre 2025 y 2030, con retornos esperados de aproximadamente el 200% en ese mismo período, según la encuesta global a 5.320 organizaciones de 32 países realizada por GSMA Intelligence. AI y 5G lideran las prioridades de inversión tecnológica, con un 20% y 16% del gasto en transformación digital respectivamente.
Para los operadores latinoamericanos, esta dinámica representa una ventana de posicionamiento en sectores como manufactura, servicios financieros, retail y salud. La clave está en la capacidad de evolucionar desde la venta de ancho de banda hacia la entrega de servicios integrados con resultados medibles: redes privadas 5G, computación en el borde, plataformas de IoT y seguridad empresarial. Las experiencias de Telefónica Tech en mercados europeos con soluciones de seguridad de acceso y borde —construidas sobre tecnología Netskope— o de Vodafone Business con Centrica ilustran el tipo de contratos de largo plazo que ese movimiento puede generar.
El peso económico del sector y las condiciones para crecer
El informe cuantifica con precisión el rol del sector móvil en la economía global: en 2025, las tecnologías y servicios móviles generaron el 6,4% del PIB mundial, equivalente a 7,6 billones de dólares, con una proyección de 11,3 billones (8,4% del PIB) para 2030. El sector soportó 50 millones de empleos directos e indirectos y aportó más de 800.000 millones de dólares en ingresos fiscales públicos.
Ese crecimiento, sin embargo, depende de condiciones regulatorias que la región debe consolidar. El informe es explícito: la asignación de espectro orientada a maximizar ingresos estatales en lugar de objetivos de conectividad digital frena la inversión, eleva los precios al consumidor y ralentiza el despliegue de redes. La planificación para el espectro de media banda —entre 1 y 10 GHz— es determinante: se estima que para el período 2035–2040 se requerirán entre 2 y 3 GHz de espectro de media banda para atender la demanda en zonas de alta densidad poblacional. El WRC-27 examinará las bandas de 4,5 GHz y 7–8 GHz como candidatos para la siguiente fase de evolución, incluyendo el despliegue de 6G.







