NVIDIA superó estimaciones de Wall Street con BPA de $1,62 e ingresos de $68.100M, consolidando su liderazgo en infraestructura de IA empresarial.
Los números de NVIDIA para el cuarto trimestre del año fiscal 2026 llegaron la noche del 26 de febrero con la contundencia que los mercados esperaban —aunque con más fuerza de la que habían modelado. La compañía reportó ingresos por 68.100 millones de dólares, superando en un 3,87% la estimación de consenso de Wall Street (65.560 millones), y un beneficio por acción de 1,62 dólares, un 6,58% por encima del pronóstico de 1,52 dólares. La acción subió 1,57% en operaciones fuera de horario hasta 194,57 dólares, acercándose a su máximo de 52 semanas de 212,19 dólares, según reportó Investing.com en su transcripción del informe de resultados.
Para los CIOs que monitorean el gasto en infraestructura tecnológica, estos resultados no son simplemente un evento bursátil: son la validación financiera de una tesis que Huang viene construyendo en público desde hace meses. La más reciente y articulada de sus exposiciones llegó en el Foro Económico Mundial de Davos, donde el CEO de NVIDIA describió la IA no como una tecnología más, sino como un cambio de plataforma comparable tanto en magnitud como en consecuencias con la aparición de las PC, el internet o la nube móvil.
La arquitectura industrial detrás de los $68.100 millones
El motor detrás de las cifras tiene una estructura precisa. En Davos, Huang articuló la IA como un ecosistema de cinco capas interdependientes: energía, chips e infraestructura de cómputo, servicios de nube, modelos de razonamiento y, finalmente, aplicaciones sectoriales. Cada capa debe escalar en paralelo, y el colapso de cualquiera de ellas frena el conjunto. Lo que los resultados trimestrales de NVIDIA miden, en esencia, es el ritmo al que la segunda capa —chips y cómputo acelerado— está siendo construida por las empresas globales.
La directora financiera Colette Kress señaló que los retornos de las inversiones en IA siguen siendo sólidos para los clientes, lo que retroalimenta el ciclo de gasto. Es precisamente este punto el que conecta con la visión de Davos: cuando el retorno es demostrable en cada capa, la inversión en la siguiente se acelera. Hoy, según Huang, es prácticamente imposible alquilar una GPU en el mercado abierto. La demanda absorbe la oferta antes de que esta pueda consolidarse.
La orientación hacia el próximo ejercicio fiscal refuerza este panorama: NVIDIA proyecta un BPA futuro que oscila entre 1,67 y 2,22 dólares, con un crecimiento de ingresos alineado con la expansión del mercado de infraestructura de IA.
Lo que los directivos de TI deben leer entre líneas
Los resultados de NVIDIA son también un barómetro para decisiones de inversión tecnológica corporativa. Cuando una empresa que vende la infraestructura de IA reporta estas cifras, significa que al otro lado de la ecuación hay organizaciones que están comprando —y comprando a un ritmo acelerado.
Sin embargo, el informe también identifica riesgos que todo CIO debería tener en el radar. Las interrupciones en la cadena de suministro siguen siendo una variable de riesgo operativo. La competencia en el segmento de infraestructura de IA se intensifica, lo que podría presionar márgenes en el mediano plazo. Y el escrutinio regulatorio sobre las grandes tecnológicas representa un costo de cumplimiento creciente.
El precio de la acción NVDA acumula una trayectoria que refleja las apuestas del mercado sobre el crecimiento estructural de la IA. Pero para quienes toman decisiones de arquitectura tecnológica, la pregunta relevante no es si comprar o vender NVDA, sino entender qué revela esta demanda sobre el ritmo real de adopción empresarial de la IA —y si sus propias organizaciones están dimensionando correctamente su posición en esta curva.







