Cinco tendencias de la impresión de gran formato que todo CIO debe considerar al evaluar tecnología de producción, personalización y eficiencia operativa.
Este artículo es un análisis estratégico basado en el reporte de tendencias 2026 publicado por Roland DGA para la industria de impresión de gran formato en América Latina. Interpreta el impacto de esas tendencias desde la perspectiva del CIO o líder tecnológico responsable de decisiones de infraestructura, automatización y compra de tecnología en empresas que producen, consumen o integran servicios de impresión industrial. Al finalizar su lectura, el lector contará con un mapa claro de las fuerzas que están redefiniendo el sector, comprenderá por qué la inteligencia artificial y la sustentabilidad ya dejaron de ser diferenciales opcionales, y dispondrá de preguntas concretas para evaluar decisiones de inversión o asociación con proveedores de este mercado.
Cuarenta por ciento. Esa es la proporción de proveedores de servicios de impresión que ya utiliza inteligencia artificial en alguna forma de su operación, según un informe de PRINTING United Alliance publicado en 2026. No como experimento piloto. No como módulo en evaluación. Como herramienta operativa integrada en el flujo de producción.
El dato importa porque la industria de impresión de gran formato —sistemas capaces de producir en superficies de dimensiones superiores al formato estándar, sobre sustratos rígidos o flexibles, para aplicaciones que van desde señalética y packaging hasta textiles decorativos— ha vivido históricamente fuera del radar de las áreas de tecnología corporativa. Eso está cambiando, y 2026 es el año en que ese cambio se hace visible.
Para Jaume Carrera, Gerente Comercial de Roland DGA para la región LAR, la transformación va más allá de los equipos. “Los impresores ya no solo entregan un producto; se espera que brinden experiencias adaptadas a cada cliente y contexto”, señala. Lo que describe no es un cambio de posicionamiento comercial. Es un cambio de arquitectura del servicio.
La IA entra a la planta: automatización de extremo a extremo
La inteligencia artificial aplicada a la impresión industrial opera, en su estado actual, en tres capas diferenciadas. La primera es el diseño predictivo: generación y adaptación automática de variantes visuales sin intervención manual. La segunda es la gestión del color automatizada, que garantiza consistencia cromática entre tirajes sin depender de calibración humana. La tercera es el mantenimiento predictivo, que anticipa fallas en los equipos antes de que ocurran, reduciendo tiempos de paro no programados y extendiendo la vida útil de la maquinaria.
La consolidación de estas tres capas en un flujo integrado es lo que Roland DGA describe como “automatización de extremo a extremo”. Para el CIO, esta arquitectura tiene una implicación directa: cuando un proveedor de impresión opera con IA en producción, su capacidad de escalar sin incremento proporcional de error o costo cambia de categoría. Deja de ser un ejecutor de pedidos para convertirse en un socio tecnológico.
La pregunta estratégica que sigue es simple y pocas veces se hace: ¿en cuántas capas opera la IA de su proveedor actual de impresión?
201.000 millones de razones para tomarse en serio la personalización
El mercado de artículos personalizados podría alcanzar los 201.000 millones de dólares en 2026, según datos de la consultora Sparks & Honey citados por Roland DGA. La cifra no describe un nicho. Describe una categoría de producción industrial donde la personalización masiva —es decir, la producción de variantes individualizadas a escala sin pérdida de eficiencia— está migrando de proceso artesanal a proceso automatizado y basado en datos.
La tecnología que hace posible ese salto es, de nuevo, la inteligencia artificial. Aplicada a la impresión de gran formato, la IA permite generar variaciones infinitas de un mismo diseño —para campañas publicitarias segmentadas, packaging diferenciado por canal o decoración interior a medida— manteniendo consistencia de color y reduciendo tiempos de preproducción.
Para empresas que gestionan volúmenes significativos de materiales de marketing, retail o packaging, la implicación es concreta: si el proveedor de impresión no puede integrarse con el sistema de gestión de activos digitales (DAM) de la empresa para automatizar la producción de variantes, el cuello de botella no está en la impresora. Está en la integración. Y ese cuello de botella tiene un costo que rara vez aparece en el contrato.
Impresión UV y sustentabilidad: de ventaja ambiental a criterio de riesgo regulatorio
La impresión UV —tecnología que usa luz ultravioleta para curar las tintas al instante, eliminando la necesidad de disolventes y suprimiendo la emisión de compuestos orgánicos volátiles (COV)— se consolida en 2026 como estándar operativo en el sector de gran formato.
Su adopción responde a tres factores simultáneos: versatilidad de sustratos, tiempos de secado prácticamente nulos y, sobre todo, alineación con marcos regulatorios ambientales que en múltiples mercados de América Latina y Europa están endureciendo los límites de emisiones en procesos de manufactura.
Este último punto es el que debería captar la atención del CIO con responsabilidad sobre ESG o sobre auditorías de cadena de suministro. Trabajar con proveedores de impresión que no cumplan estándares ambientales —uso de tintas ecológicas, ausencia de PVC en soportes, certificaciones de proceso limpio— representa un riesgo de cumplimiento regulatorio que se traslada hacia arriba en la cadena. No es el proveedor quien asume ese riesgo. Es la empresa contratante.
Implicaciones estratégicas: los criterios de evaluación de proveedores necesitan una actualización
Las tendencias que Roland DGA identifica para 2026 —IA en producción, personalización masiva automatizada, impresión UV, crecimiento en textiles para el hogar y sustentabilidad operativa— convergen en una decisión que los CIOs de empresas manufactureras, de retail y de marketing tienen pendiente: actualizar los criterios con los que evalúan y contratan proveedores de impresión.
Los criterios tradicionales —precio por metro cuadrado, tiempos de entrega, calidad de color— siguen siendo válidos, pero son insuficientes. Los criterios que el mercado de 2026 exige incluyen capacidad de integración tecnológica con sistemas internos, nivel de automatización del flujo de producción, cumplimiento de estándares ambientales y capacidad de escalar personalización sin incremento proporcional de costos.
No actualizarlos tiene un costo que no siempre es visible de inmediato: dependencia de proveedores que compiten por precio en un mercado que ya compite por valor.
El contexto mayor: impresión industrial dentro de la transformación con IA
La transformación de la industria de impresión no ocurre de forma aislada. Es parte de un movimiento más amplio en manufactura e industria 4.0 donde la inteligencia artificial, la automatización y la sostenibilidad dejan de ser proyectos piloto para convertirse en condiciones básicas de operación. El mismo patrón que se observa en impresión de gran formato —adopción acelerada de IA, presión regulatoria ambiental creciente, demanda de personalización a escala industrial— se replica en packaging, logística, textiles técnicos y producción de materiales para retail.
Para el CIO, el aprendizaje transferible es metodológico. La forma de evaluar madurez tecnológica en un proveedor de impresión es la misma que aplica para cualquier proveedor en una cadena de producción digitalizada: nivel de automatización, capacidad de integración, gestión de riesgo regulatorio y escalabilidad del servicio. Lo que cambia es el lenguaje del sector. Lo que no cambia es la lógica.








