El 61% de las empresas mexicanas ya usa IA y el talento humano migra hacia el análisis estratégico, el criterio y la toma de decisiones complejas.
La automatización está desplazando el valor profesional hacia otro terreno: el del juicio, el análisis y la capacidad de convertir datos en decisiones. Ese reposicionamiento define hoy el perfil del talento más buscado por las organizaciones.
El argumento tiene respaldo empírico. Según el estudio IA y presencialidad: el nuevo panorama laboral, elaborado por WeWork y PageGroup, el 45% de los profesionales en México estima que entre el 11% y el 30% de su carga laboral actual puede automatizarse mediante inteligencia artificial. La consecuencia inmediata no es el desempleo, sino la liberación de tiempo operativo que puede redirigirse hacia actividades de mayor impacto: innovación, análisis estratégico y toma de decisiones basada en datos.
“La inteligencia artificial está transformando la forma en que las empresas operan y toman decisiones. Hoy, el talento que genera mayor valor es aquel que sabe integrar estas herramientas en su trabajo diario para optimizar procesos y enfocar su capacidad en tareas estratégicas”, señala Claudio Hidalgo, Presidente de WeWork Latinoamérica.
Una brecha de conocimiento con alta disposición al cambio
Los datos del estudio revelan una tensión reveladora: el 71% del talento en México declara tener conocimientos básicos en IA, y apenas el 1% se considera en un nivel avanzado. Sin embargo, el 90% manifiesta intención activa de capacitarse, anticipando el impacto de la tecnología en su trayectoria profesional.
Esa combinación —baja madurez técnica y alta disposición al aprendizaje— representa tanto un riesgo como una oportunidad para las organizaciones. Las empresas que estructuren rutas de formación antes de que la brecha se amplíe ganarán posición competitiva. Las que esperen a que el mercado las presione pagarán el rezago con rotación y pérdida de productividad.
La paradoja es que las habilidades más escasas en este nuevo entorno no son técnicas, sino cognitivas: pensamiento crítico, capacidad de interpretar información en contexto y criterio para actuar sobre datos ambiguos. Atributos que los modelos de lenguaje replican con dificultad y que, en consecuencia, se revalorizan en el mercado.
Las oficinas como infraestructura de decisión
El 61% de las empresas en México ya incorporó software con inteligencia artificial en sus operaciones, según el mismo estudio. Este dato tiene una derivada espacial que el informe de WeWork y PageGroup documenta con precisión: a medida que la IA asume tareas individuales y repetitivas, los espacios de trabajo se reconvierten en entornos diseñados para la colaboración, el análisis conjunto y la toma de decisiones colectiva.
Las oficinas dejan de ser lugares donde se ejecuta trabajo para convertirse en infraestructura de pensamiento estratégico. La tecnología gestiona la eficiencia operativa; el talento aporta dirección.
“El desafío para las organizaciones es crear entornos que permitan a las personas aprovechar la tecnología sin perder el valor de la colaboración y el pensamiento estratégico. El futuro del trabajo será definido por la capacidad de las empresas para desarrollar talento que sepa trabajar con inteligencia artificial, no competir contra ella”, concluye Hidalgo.
De cara al resto de 2026, el mercado laboral mexicano está convergiendo hacia un nuevo estándar profesional: no el que domina más herramientas, sino el que sabe amplificar su propio juicio con ellas.







