Agentes de IA que negocian y compran sin intervención humana redefinen el comercio digital en la región. Esto es lo que los CIOs deben actuar hoy.
El comercio electrónico tal como lo conocemos tiene los días contados. No porque vaya a desaparecer, sino porque está mutando hacia algo cualitativamente distinto: un ecosistema donde agentes de inteligencia artificial compran, negocian y pagan en nombre de los consumidores sin intervención humana. Eso es el agentic commerce, y según las proyecciones presentadas en el panel La revolución del Agentic Commerce, organizado por Finnosummit, representa entre 3 y 5 billones de dólares en oportunidad global para 2030, con América Latina como territorio estratégico prioritario.
La tesis central es directa: el modelo basado en búsquedas manuales y clics está siendo sustituido por agentes que operan a partir de intenciones declaradas. El usuario no escribe “comprar leche”. Le indica al agente que el refrigerador nunca quede vacío, y el sistema asume el monitoreo, la comparación de precios, la búsqueda de cupones y la ejecución del pago. Sin fricción. Sin intervención. Las 24 horas.
Los tres modelos del agentic commerce y cuál domina en LATAM
Hao Wang, Head of Product Management para pagos en Microsoft AI, identificó tres arquitecturas operativas para estos agentes en el panel de Finnosummit:
- Agent-to-site: un bot navega un sitio web exactamente como lo haría un humano, completando formularios y flujos de pago diseñados para personas.
- Modelo intermediario: una plataforma de confianza —como Microsoft Copilot— actúa como capa facilitadora entre el usuario y el comercio, con el respaldo institucional de una marca reconocida.
- Agent-to-agent: el escenario más avanzado, donde el asistente personal del usuario negocia directamente con el agente de una marca usando datos estructurados, sin interfaces visuales.
Wang fue explícito sobre el contexto latinoamericano: el modelo intermediario es el más viable a corto plazo. El fraude digital y la desconfianza institucional hacen indispensable esa capa de respaldo. Su diagnóstico operativo fue preciso: “la fricción es el enemigo de la adopción”. Para resolverlo, Microsoft presentó dos soluciones concretas: Brand Agent —que permite a las marcas interactuar con su propia voz ante las consultas del usuario— y Copilot Checkout, que permite completar una compra dentro del entorno de Copilot sin redirigir al usuario a sitios de terceros.
La colaboración con Mastercard cierra el ciclo: mientras Microsoft gestiona el descubrimiento y la intención, Mastercard ejecuta la liquidación. El protocolo de interoperabilidad que sostiene esa arquitectura es ACP (Agentic Commerce Protocol), al que Microsoft planea contribuir activamente para acelerar su estandarización en la industria.
KYA: el protocolo que determina quién —o qué— está comprando por ti
El mayor desafío del agentic commerce no es tecnológico, es de confianza. Cuando quien transacciona es un software autónomo y no una persona, los marcos tradicionales de verificación pierden validez. Randall Davies, Head of Business en Skyfire, presentó el protocolo Know Your Agent (KYA) como respuesta estructural a ese problema.
A diferencia del KYC clásico —que verifica a una persona una sola vez—, el KYA opera en tiempo de ejecución (runtime): identifica qué plataforma creó al agente, a quién representa, qué permisos de gasto tiene asignados y permite revocar esa autorización de forma inmediata, incluso en el instante previo a que se procese un pago. Todo el comportamiento queda registrado criptográficamente y es auditable por cualquier actor de la cadena.
El mecanismo funciona en cinco capas:
- KYB (Know Your Business): verificación de la plataforma que generó el agente.
- Vinculación al usuario: enlace entre el agente y la identidad del consumidor o empresa que representa.
- Controles programables: reglas de gasto definidas por el usuario —montos, categorías, comercios autorizados, ventanas de tiempo.
- Token de KYA: certificado que presenta el agente ante sistemas de seguridad y antifraude antes de transaccionar.
- Revocación en tiempo real: cancelación inmediata de permisos ante comportamiento anómalo.
Davies fue claro sobre el posicionamiento del protocolo en el ecosistema: el KYA no compite con ACP ni con Mastercard Agent Pay. Opera como capa de identidad y autorización que complementa a ambos. Donde ACP define cómo se comunican las máquinas entre sí, y Agent Pay define cómo se procesa el pago en los rieles financieros, el KYA define quién tiene derecho a actuar.
El cuello de botella está en los comercios
Guida Sousa, SVP de Pagos Digitales para América Latina y el Caribe en Mastercard, aportó el diagnóstico de preparación técnica más concreto del panel. Mastercard Agent Pay —la solución de pago diseñada específicamente para transacciones ejecutadas por agentes— se sostiene sobre tres pilares: tokenización obligatoria de credenciales, autenticación biométrica mediante passkeys y registro verificable de la identidad del agente.
Su evaluación del estado actual en la región fue precisa y sin ambigüedades: la mayoría de emisores de Mastercard en América Latina ya están habilitados para procesar estas transacciones. Prueba de ello es un caso reciente en el que un emisor brasileño transaccionó exitosamente con un agente ubicado en Estados Unidos. El problema no está en los bancos emisores.
El cuello de botella está en la adquirencia y los comercios. En mercados como México, la penetración de tokenización en el lado del comercio sigue siendo insuficiente para sostener un ecosistema agéntico funcional de extremo a extremo. A eso se suma que la autenticación biométrica mediante passkeys —lanzada a finales de 2024— está avanzando en Brasil, pero el resto de los mercados de la región aún tiene trabajo pendiente.
Sobre la proliferación de protocolos —ACP, KYA, MCP, Agent Pay— Sousa adoptó una postura pragmática: todavía es pronto para consolidar un estándar único. En esta fase de aprendizaje, la coexistencia de múltiples protocolos fortalece las ideas que se están construyendo. La estandarización llegará cuando el ecosistema tenga suficiente volumen para justificarla.
Las stablecoins aparecen en el horizonte como riel alternativo para micropagos y operaciones transfronterizas donde la infraestructura bancaria tradicional impone costos o latencias que hacen inviables las transacciones de bajo monto. El protocolo KYA de Skyfire está diseñado para ser agnóstico al riel de pago: un agente verificado puede ejecutar la transacción indistintamente sobre tarjeta, transferencia local —Pix, SPEI— o activos digitales estables.
Lo que los CIOs deben ejecutar ahora
Andrés Fontao, CEO de Finnosummit, sintetizó el imperativo sin rodeos en el cierre del panel: el debate sobre el agentic commerce no es prospectivo. Es operativo. Las organizaciones que hoy no estén construyendo capacidades agent-ready —APIs estructuradas, infraestructura tokenizada, marcos de identidad verificable— quedarán fuera de los flujos de descubrimiento y transacción que los agentes comenzarán a controlar en los próximos 24 meses.
Tres frentes de acción inmediata, según Fontao: rediseñar los modelos económicos para incorporar pagos programables, construir marcos de confianza basados en protocolos verificables como KYA, y adaptar las plataformas existentes para que sean agent-ready desde la arquitectura, no como parche posterior.
El código está reemplazando al clic. Y el margen para prepararse se estrecha cada trimestre.







