Análisis del Barómetro de Riesgos de Allianz: por qué el riesgo digital exige decisiones de alta dirección.
Cuando el riesgo digital deja de ser técnico y se convierte en estratégico: ciberseguridad e IA como prioridades empresariales en 2026.
Este artículo analiza el cambio estructural en la percepción corporativa del riesgo tecnológico, a partir de los datos del Barómetro de Riesgos de Allianz 2026. El texto contextualiza por qué la ciberseguridad y la inteligencia artificial han pasado de ser preocupaciones técnicas a convertirse en vectores estratégicos de riesgo empresarial que requieren decisiones de inversión, gobernanza y arquitectura a nivel de alta dirección.
Al finalizar esta lectura, un CIO o líder tecnológico comprenderá mejor tres dilemas críticos: cómo justificar inversiones en ciberresiliencia frente a tableros que perciben el riesgo como técnico, no estratégico; cómo establecer gobernanza de IA cuando la adopción avanza más rápido que los marcos de control; y cómo diseñar continuidad operativa en un entorno donde riesgos digitales, geopolíticos y climáticos se entrelazan de forma sistémica.
El contexto mayor: la digitalización convierte el riesgo técnico en riesgo de negocio
Durante dos décadas, los departamentos de TI gestionaron la seguridad informática como un problema técnico localizado: parches, firewalls, antivirus. Ese paradigma ya no es válido. En 2026, el 48% de las empresas españolas y el 42% de las organizaciones globales identifican el ciberriesgo como su principal preocupación empresarial, según el Barómetro de Riesgos de Allianz 2026, estudio que incorpora opiniones de 3.338 expertos en gestión de riesgos de 97 países.
Este dato no refleja un aumento de ataques, sino un cambio cualitativo: la transformación digital ha convertido la infraestructura tecnológica en columna vertebral operativa. Cuando un ataque de ransomware paraliza sistemas ERP, logística o producción, el impacto no es técnico, es de negocio: pérdida de ingresos, incumplimiento contractual, daño reputacional y exposición regulatoria.
La inteligencia artificial amplifica esta dinámica. En 2026, la IA asciende de la décima a la segunda posición en el ranking global de riesgos empresariales, con un 32% de las respuestas. En España ocupa el quinto puesto con un 22%. Este salto no responde únicamente a la adopción masiva de herramientas de IA generativa, sino a la constatación de que estas tecnologías introducen vulnerabilidades nuevas: sesgo algorítmico, responsabilidad legal difusa, dependencia de proveedores externos y exposición de propiedad intelectual.
El anuncio en contexto: qué dice el Barómetro de Riesgos de Allianz 2026
El Barómetro de Riesgos de Allianz es una clasificación anual elaborada por Allianz Commercial que identifica las principales preocupaciones empresariales globales. La edición 2026 confirma tres hechos estratégicos:
- Primero, consolidación del ciberriesgo como amenaza principal. Los incidentes cibernéticos ocupan el primer puesto global por quinto año consecutivo, con su puntuación más alta registrada (42% de respuestas) y una diferencia superior al 10% respecto al segundo riesgo. Es la principal preocupación en todas las regiones: Américas, Asia Pacífico, Europa, África y Oriente Medio.
- Segundo, irrupción de la IA como riesgo emergente de alto impacto. La inteligencia artificial pasa de la décima posición en 2025 a la segunda en 2026 a nivel global, el mayor ascenso en el ranking anual. Este salto refleja que la adopción de sistemas de IA generativa avanza más rápido que los marcos de gobernanza, regulación y preparación organizacional.
- Tercero, interconexión entre riesgos digitales, geopolíticos y operativos. La interrupción del negocio ocupa el tercer puesto global (29% de respuestas), estrechamente vinculada a riesgos políticos y disturbios, que suben dos posiciones hasta el séptimo lugar. Según Allianz Trade, las restricciones comerciales se han triplicado en el último año, afectando a 2.700 millones de dólares en mercancías, casi el 20% de las importaciones globales. Esta volatilidad geopolítica presiona las cadenas de suministro digitalizadas, amplificando el impacto de incidentes cibernéticos.
Implicaciones estratégicas reales para CIOs: cuatro decisiones críticas
1. Arquitectura tecnológica: de perímetros a resiliencia sistémica
El modelo tradicional de seguridad perimetral (firewall, segmentación de red, control de acceso) ya no es suficiente. Thomas Lillelund, CEO de Allianz Commercial, señala que las empresas enfrentan “riesgos interconectados y altamente complejos”. Esto exige arquitecturas de ciberseguridad basadas en tres pilares:
- Zero Trust Architecture (ZTA): verificación continua de identidad y contexto, sin confianza implícita en usuarios o dispositivos, incluso dentro del perímetro corporativo.
- Segmentación micro-perimetral: aislamiento de sistemas críticos para limitar propagación lateral de amenazas.
- Monitorización continua y respuesta automatizada: detección temprana de anomalías y capacidad de contención inmediata.
Estas decisiones arquitectónicas requieren inversión en herramientas (SIEM, EDR, XDR) y rediseño de procesos operativos, con plazos de implementación de entre 12 y 24 meses.
2. Modelos de coste: de CAPEX reactivo a inversión estructural
Michael Bruch, Director Global de Servicios de Consultoría de Riesgos de Allianz Commercial, afirma que las grandes empresas han logrado “detectar y responder a los ataques rápidamente” gracias a inversiones sostenidas en ciberseguridad. Sin embargo, el 97% de los encuestados considera que sus cadenas de suministro no son “muy resilientes”.
Esto plantea un dilema presupuestario: ¿cómo justificar inversión continua en ciberseguridad cuando no hay incidente visible? La respuesta estratégica es reposicionar el gasto en ciberseguridad como inversión en continuidad operativa, no como coste técnico. Los CIOs deben presentar métricas de impacto financiero: coste promedio de tiempo de inactividad, pérdida potencial de ingresos, multas regulatorias (GDPR, NIS2, DORA en Europa) y prima de seguro cibernético.
3. Riesgo operativo: gobernanza de IA antes que adopción masiva
Ludovic Subran, Economista Jefe de Allianz, advierte que “en muchos casos, la adopción avanza más rápido que la gobernanza, la regulación y la preparación de la fuerza laboral”. Esto genera riesgos operativos concretos:
- Fiabilidad del sistema: modelos de IA que producen resultados inconsistentes o erróneos en entornos productivos.
- Calidad de datos: sesgos en datos de entrenamiento que generan decisiones discriminatorias o ilegales.
- Responsabilidad legal: incertidumbre sobre quién es responsable cuando un sistema de IA causa daños (fabricante del modelo, integrador, usuario final).
- Dependencia de proveedores: concentración de riesgo en pocos proveedores de modelos de IA (OpenAI, Google, Anthropic, Microsoft).
La respuesta estratégica es establecer marcos de gobernanza de IA antes de escalar su uso. Esto incluye: inventario de sistemas de IA en producción, evaluación de riesgo por caso de uso, política de uso aceptable, auditoría de sesgo algorítmico y asignación clara de responsabilidad.
4. Talento y skills: brecha entre demanda y capacidad
El ciberriesgo y la IA comparten un problema estructural: escasez de talento cualificado. Las organizaciones necesitan profesionales con competencias en seguridad ofensiva (red teaming), arquitectura de IA, ingeniería de prompts, auditoría algorítmica y gestión de riesgo tecnológico. Esta demanda supera la oferta disponible, elevando costes salariales y dificultando la retención.
Los CIOs deben decidir entre tres estrategias: desarrollar talento interno (formación continua, certificaciones), contratar externamente (consultoras especializadas, proveedores gestionados) o combinar ambas (modelo híbrido). Cada opción tiene implicaciones en coste, tiempo de implementación y dependencia externa.
Riesgos, límites y preguntas incómodas
El Barómetro de Riesgos de Allianz identifica problemas reales, pero no resuelve cuestiones operativas críticas:
¿Qué nivel de inversión en ciberseguridad es suficiente? No existe una respuesta universal. El gasto en ciberseguridad debe calibrarse según perfil de riesgo (sector, tamaño, exposición geográfica), madurez organizacional y requisitos regulatorios. Un CIO necesita metodologías de evaluación de riesgo cuantitativo (como FAIR, Factor Analysis of Information Risk) para justificar inversiones específicas.
¿Cómo gestionar la dependencia de proveedores de IA? La adopción masiva de modelos de IA generativa de terceros (GPT-4, Gemini, Claude) introduce riesgo de concentración. Si un proveedor cambia términos de servicio, precios o interrumpe operaciones, el impacto puede ser sistémico. Los CIOs deben evaluar estrategias de multi-proveedor, modelos open source locales o capacidades propias de IA, cada una con trade-offs en coste, rendimiento y gobernanza.
¿Qué sucede cuando los riesgos son sistémicos, no localizados? Agustín de la Cuerda, Director General de Allianz Commercial en Iberia, afirma que “el mundo real y el virtual se entrelazan con incidentes cibernéticos, aplicaciones de IA y una dependencia creciente de sistemas energéticos e infraestructuras digitalizadas”. Esto significa que un apagón eléctrico, un ciberataque a infraestructuras críticas o una interrupción de cadena de suministro pueden desencadenar fallos en cascada. La pregunta incómoda es: ¿puede una organización individual prepararse para riesgos sistémicos, o requiere coordinación sectorial y regulatoria?
Qué deberían observar los líderes tecnológicos a partir de ahora
Los datos del Barómetro de Riesgos de Allianz 2026 no son estáticos. Los CIOs deben vigilar señales tempranas de cambio:
- Evolución regulatoria en ciberseguridad y IA. En Europa, la Directiva NIS2 (Network and Information Security) y el Reglamento de IA (AI Act) establecen requisitos vinculantes de seguridad y gobernanza. En España, la Ley de Ciberseguridad y el desarrollo normativo del AI Act definirán obligaciones concretas en 2026 y 2027. Los CIOs deben anticipar estos cambios, no reaccionar cuando ya sean obligatorios.
- Concentración de ataques en cadenas de suministro. Los atacantes ya no apuntan únicamente a grandes corporaciones con defensas robustas, sino a proveedores pequeños con seguridad débil. Un solo proveedor comprometido puede ser vector de acceso a decenas de clientes. Los CIOs deben establecer programas de evaluación de riesgo de terceros (Third-Party Risk Management, TPRM) y cláusulas contractuales de ciberseguridad.
- Casos de responsabilidad legal por fallos de IA. Los primeros litigios por daños causados por sistemas de IA generativa están llegando a tribunales en Estados Unidos y Europa. Las sentencias que establezcan precedentes sobre responsabilidad (fabricante, integrador, usuario) definirán el marco de riesgo legal. Los CIOs deben seguir estos casos y ajustar políticas internas en consecuencia.
- Cambios en primas de seguros cibernéticos. El mercado de seguros cibernéticos está ajustando primas según madurez de controles de seguridad. Las organizaciones con arquitecturas de resiliencia documentadas obtienen mejores condiciones. Esto convierte la ciberseguridad en palanca de optimización financiera, no solo en gasto técnico.
Mirada estratégica
El Barómetro de Riesgos de Allianz 2026 documenta un cambio cualitativo: el riesgo tecnológico ya no es técnico, es estratégico. La ciberseguridad y la inteligencia artificial no son responsabilidades exclusivas del CIO, sino decisiones que afectan continuidad operativa, reputación corporativa, cumplimiento regulatorio y ventaja competitiva.
La pregunta estratégica no es si invertir en ciberseguridad o gobernanza de IA, sino cómo integrar ambas en la arquitectura de riesgo corporativo. Esto exige colaboración estrecha entre CIO, CISO (Chief Information Security Officer), CFO (Chief Financial Officer), Chief Risk Officer y Consejo de Administración. El riesgo digital debe gestionarse como riesgo de negocio, con métricas financieras, responsabilidad ejecutiva y supervisión de alto nivel.
Los CIOs que comprendan esta transición, que pasen de gestionar tecnología a gestionar capacidades digitales como activos estratégicos, estarán mejor posicionados para navegar la complejidad de 2026 y los próximos años.
Continúa explorando estos temas en The Standard CIO: inteligencia artificial, ciberseguridad, estrategia digital, gestión de riesgo tecnológico, futuro del trabajo y transformación empresarial.







