Christian Klein, CEO de SAP, cuestiona la estrategia de acumular centros de datos y propone un enfoque pragmático basado en resultados medibles.
¿Puede un país lograr independencia tecnológica comprando servidores? La pregunta parece obvia, pero miles de millones de euros se están invirtiendo en Europa y América Latina bajo esa premisa. Mientras las tensiones geopolíticas empujan a los gobiernos a construir centros de datos nacionales, Christian Klein, CEO de SAP SE, lanza una advertencia incómoda: la verdadera soberanía digital no vive en las salas de servidores, sino en el software, la inteligencia artificial y el talento que los gobierna.
En un artículo de opinión publicado recientemente, Klein cuestiona la carrera por acumular infraestructura física y propone un cambio radical en cómo las naciones deben entender y perseguir su autonomía tecnológica. Este análisis ayudará a los CIOs y responsables de tecnología a replantear sus estrategias de inversión en un momento donde lo urgente puede estar ocultando lo importante.
La trampa de la autosuficiencia total
Klein desmonta el mito central: tener servidores en territorio nacional no garantiza independencia. Los procesadores, equipos de red y modelos de IA que alimentan esos centros de datos siguen siendo diseñados y fabricados mayoritariamente fuera de las fronteras nacionales. Aspirar a una autosuficiencia tecnológica completa implicaría excluir hardware y software extranjero, una estrategia que el CEO de SAP califica como “ni práctica ni económicamente viable”.
La interdependencia tecnológica es una realidad estructural del mercado global. Los países que intenten aislar sus ecosistemas digitales se desconectarán del flujo continuo de innovación. Para Klein, el enfoque correcto no pasa por la autarquía tecnológica, sino por mantener control sobre los datos y activos más críticos mientras se aprovechan las mejores tecnologías disponibles.
Software y IA: donde se juega la partida real
Si la infraestructura física no es el campo de batalla decisivo, ¿dónde deben concentrarse los recursos públicos limitados? La respuesta de Klein es clara: en el desarrollo y control del software y las aplicaciones de inteligencia artificial que impulsan la industria.
Esta perspectiva invierte la lógica dominante. En lugar de construir centros de datos esperando que atraigan innovación, Klein propone fomentar primero la adopción de software e IA en el sector público y privado. Esa demanda natural generará la necesidad de centros de datos y chips, logrando ambos objetivos a la vez pero en el orden correcto.
Para los CIOs, esto significa replantear prioridades presupuestarias: antes de expandir capacidad de cómputo, asegurar que existe capacidad real de desarrollar, personalizar y controlar las aplicaciones críticas que corren sobre esa infraestructura.
Tres niveles de protección: graduar la estrategia
Klein introduce un marco práctico de tres capas para gestionar la soberanía según criticidad:
Máximo control para información de seguridad nacional, con operaciones bajo autoridad gubernamental y personal certificado. Localización de datos en industrias reguladas como salud o finanzas, donde las normativas exigen residencia territorial pero no necesariamente operación exclusiva. Nube de confianza para datos menos sensibles, priorizando estándares de ciberseguridad sobre ubicación física.
Este enfoque gradual permite optimizar costos y tiempos de implementación, evitando aplicar el mismo nivel de protección máxima a todos los sistemas por igual. No es lo mismo gestionar historiales clínicos que administrar el catálogo de una biblioteca pública.
Estándares globales frente a regulaciones fragmentadas
Otro punto crítico: Klein aboga por adoptar estándares internacionales (ISO, IEC) en lugar de crear normativas nacionales aisladas. La estandarización amplía el número de proveedores que pueden competir, reduce costos mediante economías de escala y facilita la interoperabilidad regional.
Esta recomendación tiene implicaciones políticas evidentes. Significa que la soberanía no requiere proteccionismo regulatorio, sino inteligencia en la selección de proveedores que cumplan estándares reconocidos. Para los CIOs atrapados entre presiones nacionalistas y necesidades operativas, este marco ofrece una salida pragmática.
Lectura recomendada:
El debate sobre soberanía digital seguirá marcando las decisiones tecnológicas de gobiernos y empresas en los próximos años. Como señala Klein, el verdadero poder no está en poseer máquinas, sino en controlar el conocimiento, el software y el talento que las hace útiles.
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