Forrester advierte que la infraestructura, los aranceles y el control de exportaciones están partiendo al mundo empresarial en dos velocidades de IA.
El mundo está dividido por una nueva brecha: la brecha de IA. Esta es la diferencia patente entre países ricos y pobres en cuanto al desarrollo e implementación de la inteligencia artificial. Se está dividiendo entre organizaciones que pueden construir y sostener la infraestructura que la IA exige, y las que no. Esta es la tesis central de un análisis publicado en febrero de 2026 por Alvin Nguyen y Dario Maisto, analistas senior de Forrester, bajo el título Data Centers, Semiconductors, And Sovereignty: The Upcoming AI Divide. El diagnóstico es preciso y las implicaciones para los líderes tecnológicos son inmediatas.
La brecha no es solo una metáfora. Es una distancia medible en capacidad de cómputo, disponibilidad de talento, acceso a energía y, cada vez más, en el marco regulatorio bajo el que opera cada empresa. Productividad, velocidad de decisión y capacidad de escalar sistemas de IA autónomos ya están divergiendo entre industrias y geografías. Quienes no inviertan hoy no solo quedarán tecnológicamente rezagados: perderán posición competitiva de forma estructural.
Tres fuerzas que ensanchan la brecha
Forrester identifica con claridad los vectores que están acelerando esta división.
El primero es la soberanía. Los gobiernos están legislando activamente para que los datos de sus ciudadanos y empresas permanezcan dentro de sus fronteras, y para que los modelos de IA que los procesan operen bajo supervisión nacional. Esto no es solo una cuestión de privacidad: es una estrategia de competitividad. Las empresas que operen dentro de estas jurisdicciones tendrán ventajas de acceso a datos que sus competidores externos simplemente no podrán replicar.
El segundo vector son los aranceles y las cadenas de suministro. El impacto no se limita a los semiconductores. Materiales de construcción, equipos de refrigeración, infraestructura eléctrica: todo lo que rodea a un data center moderno está sujeto a presiones arancelarias que, según el análisis de Forrester, pueden más que duplicar los costos de construcción dependiendo de la geografía y la complejidad de la cadena de suministro. La incertidumbre sobre dónde y cuándo construir capacidad de IA es, por sí sola, un riesgo estratégico que los CIOs deben gestionar hoy.
El tercero son los controles de exportación. La restricción de acceso a chips avanzados y modelos de IA de frontera —en particular en el contexto de la tensión EE.UU.-China— está reconfigurando el ecosistema global de proveedores. El efecto colateral más relevante: ha acelerado el desarrollo de alternativas. DeepSeek, los chips Huawei Ascend y nuevas fundiciones de semiconductores son respuestas directas a estas restricciones. La competencia por la capa de hardware de la IA se ha intensificado, y su resultado final todavía no está escrito.
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El problema de fondo: la infraestructura no es escalable en cualquier lugar
Más allá de la geopolítica, Forrester subraya una restricción física que con frecuencia se omite en los debates estratégicos sobre IA: los chips más avanzados consumen más energía y requieren refrigeración de mayor densidad. Esto significa que la mayoría de los data centers empresariales existentes no pueden albergar sistemas de IA de última generación sin inversiones significativas en infraestructura eléctrica e hidráulica. No se trata de una limitación temporal: es una condición estructural que determina quién puede escalar IA y quién no.
Los proyectos hiperscaladores —como Stargate en Estados Unidos— amplifican esta realidad. Requieren tierra, energía y agua en volúmenes que solo están disponibles en determinadas geografías. Esto convierte la ubicación física en una variable estratégica de primer orden para cualquier organización que planifique su capacidad de IA a mediano y largo plazo.
Para los CIOs que gestionan operaciones globales o regionales, el análisis de Forrester no deja mucho margen de interpretación: la brecha de IA ya no es una amenaza futura. Es una condición presente que requiere decisiones concretas sobre infraestructura, socios tecnológicos, cumplimiento local y planificación de riesgo geopolítico. Las organizaciones que traten la IA como un proyecto de TI en lugar de una apuesta estratégica de negocio llegarán tarde a una carrera que ya comenzó.
Fuente: Nguyen, A. y Maisto, D. (2026). Data Centers, Semiconductors, And Sovereignty: The Upcoming AI Divide. Forrester.







