El liderazgo tecnológico migra hacia la creación de valor medible. Jorge Yaqui, VP de Logicalis, plantea las prioridades críticas para transformar TI en 2026.
Durante el panel “Prioridades tecnológicas: La ruta del CIO en 2026”, Jorge Yaqui, vicepresidente ejecutivo para la Región Andina de Logicalis, trazó el mapa de desafíos que enfrentarán los líderes de tecnología este año. La conversación reveló un cambio fundamental: el CIO debe abandonar el papel reactivo de administrador de infraestructura para convertirse en arquitecto de nuevos flujos de ingresos.
Cuatro prioridades que definen el año
Yaqui identificó tres puntos críticos más una apuesta estratégica. Primero, la innovación con propósito: “Es lindo innovar, pero hay que tener claro el horizonte de recuperación de esa inversión”, señaló. La experimentación sin métricas claras agota presupuestos sin generar resultados demostrables.
Segundo, la vigilancia en ciberseguridad. Existe una paradoja peligrosa: los CEOs invierten millones en protección pero los ataques persisten. “Está en discusión el nivel de gasto versus el resultado”, advirtió Yaqui, planteando la necesidad de replantear estrategias defensivas más allá del volumen de inversión.
Tercero, capacidades y talento. Las organizaciones enfrentan carencias estructurales: falta de profesionales con skills adecuados, datos insuficientes o sesgados, y ausencia de gobernanza clara para iniciativas de IA.
La cuarta prioridad vincula tecnología con políticas ESG. El tema ya está en las agendas de directorio, y el CIO debe articular cómo la tecnología habilita sostenibilidad, inclusión y gobierno corporativo responsable.
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Del ROI al Return on Innovation
“Hoy en día, cuando hablamos de ROI, muchos le llaman el Return on Innovation”, explicó Yaqui al describir cómo han evolucionado las conversaciones ejecutivas. Hace cinco años, TI debía demostrar eficiencia operativa y reducción de costos. Ahora, el desafío es doble: “Okay, entiendo que me vas a ayudar a cortar costos, y ahora quiero que me ayudes a generar nuevos flujos de ingresos”.
Esta transición de la eficiencia a la creación de valor exige que el CIO domine el lenguaje financiero y construya casos de negocio convincentes. La tecnología deja de ser un habilitador pasivo para convertirse en generador activo de ventajas competitivas.
Modernización financiera: XaaS como palanca
El modelo de consumo tecnológico está mutando. Yaqui describió cómo esquemas XaaS (Anything as a Service) transforman inversiones de capital en gastos operativos predecibles: “Lo que antes era comprar un computador o storage por 2 o 3 millones de dólares, te lo convierto en una cuota mensual”.
Esta flexibilidad no solo alivia presión sobre el CapEx, sino que permite a TI responder con agilidad a cambios del mercado. La sofisticación del ecosistema financiero tecnológico ahora permite financiar hardware, licencias de software y servicios de implementación bajo un solo modelo de suscripción.
Datos y talento: el cuello de botella de la IA
Yaqui identificó tres obstáculos para la adopción efectiva de IA: calidad de datos comprometida por sesgos estructurales, riesgos legales por invasión de privacidad, y escasez de profesionales capacitados. Su recomendación: adopción gradual enfocada en “casos de uso que sean directamente demostrables” para familiarizar a los ejecutivos de negocio con el proceso.
La métrica definitiva
Al cerrar su participación, Yaqui sintetizó el imperativo del CIO moderno: “El liderazgo tecnológico exitoso solamente se puede medir cuando generas un impacto empresarial medible”. Sin resultados tangibles vinculados a objetivos corporativos, las iniciativas tecnológicas quedan relegadas a documentos sin consecuencias.
Este 2026, el CIO enfrenta la disyuntiva de evolucionar o quedar obsoleto. Los que logren traducir capacidades técnicas en lenguaje de negocio, construir alianzas estratégicas y demostrar retornos concretos, liderarán la próxima década de transformación digital.







