Tres movimientos empresariales reales en IA, cloud y edge computing están redefiniendo la transformación digital en 2026.
La transformación digital ha dejado de ser un concepto aspiracional para convertirse en infraestructura operativa. Juan Félix Beteta, Responsable de consultoría B2B de transformación y aceleración digital en Telefónica Empresas, compartió recientemente su visión sobre las tendencias que están marcando el presente inmediato de las organizaciones, basándose en implementaciones reales en sectores como banca, retail, industria y administración pública.
Beteta es claro desde el inicio: prefiere hablar de realidades antes que de tendencias. Su análisis identifica tres movimientos consolidados que definen el panorama empresarial de los próximos dos o tres años.
De experimentos aislados a IA como infraestructura
El primer cambio sustancial es la evolución de la inteligencia artificial generativa desde pilotos experimentales hacia su integración sistémica en operaciones empresariales. Beteta documenta casos concretos: un retailer que pasó de probar IA en atención al cliente a incorporarla en aprovisionamiento, pricing dinámico y planificación de personal. En banca, modelos que comenzaron en backoffice ahora operan en procesos regulatorios críticos.
Este salto representa un cambio conceptual: la IA deja de percibirse como innovación destacable para convertirse en tejido operativo invisible. Las organizaciones han comprendido que la verdadera ventaja competitiva no reside en tener IA, sino en integrarla efectivamente en procesos que generan impacto medible.
Cloud, edge e IoT: el trío operativo indiscutible
La segunda tendencia consolida la arquitectura tecnológica híbrida como estándar empresarial. Beteta describe proyectos de movilidad urbana donde el procesamiento en edge resulta obligatorio por latencia y costes, mientras que en banca coexisten datos regulados on-premise con capacidades de IA y analítica en nube.
La combinación de cloud, edge computing e IoT ya no se discute: se asume como requisito básico. Esta convergencia permite a las organizaciones equilibrar necesidades de procesamiento inmediato con capacidades de análisis profundo, adaptando la infraestructura según requerimientos específicos de cada proceso.
Gobierno de datos y capacitación: el verdadero cuello de botella
La tercera observación resulta particularmente relevante: en la mayoría de proyectos de transformación, la tecnología no constituye el factor limitante. Beteta identifica carencias en gobierno del dato, roles claros, marcos de responsabilidad y competencias digitales como los verdaderos obstáculos.
Esta realidad explica el creciente interés por Chief Data Officers, oficinas de datos, modelos de gobierno corporativo y programas estructurados de adopción. La industrialización efectiva de IA, datos y cloud requiere capacidades organizativas que muchas empresas aún están desarrollando.
Trabajo aumentado y decisiones basadas en datos
El impacto en métodos de trabajo es igualmente significativo. Beteta documenta casos como una aseguradora que redujo más del 40% el tiempo de análisis de reclamaciones mediante resúmenes inteligentes, o procesos de documentación regulatoria bancaria que pasaron de días a horas.
Este “trabajo aumentado” no sustituye profesionales sino que redefine el valor que aportan, liberándolos de tareas repetitivas para enfocarse en criterio y experiencia. Las decisiones empresariales se apoyan cada vez más en dashboards, modelos predictivos y simulaciones que permiten anticipar escenarios en lugar de simplemente reaccionar.
Colaboración entre actores como factor crítico
Beteta subraya la importancia de ecosistemas colaborativos, describiendo proyectos de ciudad inteligente con participación de ayuntamientos, proveedores tecnológicos, fabricantes y empresas de movilidad. La complejidad actual exige interdependencia entre múltiples actores.
En sector salud, la colaboración entre hospital, startup de visión artificial y proveedor cloud permitió automatizar análisis de imágenes médicas en semanas. Ningún participante individual habría alcanzado esa velocidad de manera aislada.
Recomendaciones para organizaciones
Las organizaciones que aspiran a adaptarse efectivamente deben enfocarse en problemas reales antes que en tecnologías específicas, pilotar con intención clara de escalar, invertir en datos y gobierno antes de prometerse resultados “mágicos”, acompañar personas desde el inicio y construir capacidades internas sostenibles.
La transformación digital, concluye Beteta, no es una fase temporal sino una capacidad permanente de adaptación.







