La expansión de IA generativa multiplica por 10 el consumo energético frente a búsquedas tradicionales, obligando a replantear infraestructura en México.
La IA generativa consume 10 veces más energía que una búsqueda web: México debe responder ahora.
Cada consulta a modelos de IA generativa como ChatGPT consume aproximadamente 2.9 vatios-hora, casi 10 veces más que una búsqueda tradicional en internet, según datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA). Este incremento exponencial en demanda energética coincide con la proyección de que 43% de los centros de datos globales estarán dedicados al procesamiento de IA en los próximos años (Ciena, 2024). Para México, que proyecta inversiones directas de 9,200 millones de dólares en data centers hacia 2029 según la Asociación Mexicana de Data Centers (MXDC), la pregunta ya no es si la IA crecerá, sino si la infraestructura energética podrá sostenerla de forma competitiva.
Este es un análisis sobre el impacto estructural que la expansión de IA generativa está teniendo en la infraestructura de centros de datos en México. En menos de 2 minutos, este artículo contextualiza por qué el consumo energético de la IA se ha convertido en un factor de competitividad que puede determinar qué proyectos digitales son viables. El objetivo es ofrecer una lectura inicial del panorama energético que enfrentarán las organizaciones que escalen infraestructura digital en los próximos años.
Qué se ha anunciado
Greening, compañía global de energías renovables con presencia en Europa y Norteamérica, ha posicionado el debate sobre descarbonización de data centers como prioridad estructural para México. Sergio Prado, Director Ejecutivo de Greening en América del Norte, advierte que “sin energía limpia, eficiente y gestionada de forma inteligente, el crecimiento de la IA será insostenible a largo plazo”. El planteamiento surge en un contexto donde México enfrenta una paradoja: es uno de los mercados más atractivos de América Latina para centros de datos, pero solo 23.4% de su electricidad proviene de fuentes limpias (Secretaría de Energía, 2024), muy por debajo de los objetivos de la Ley de Transición Energética.
Por qué este anuncio importa ahora
El contexto energético en México presenta tres dimensiones relevantes para organizaciones con infraestructura digital. Primero, los centros de datos ya representan 0.41% de las emisiones de CO₂ en México según estudio de la UNAM basado en datos del INEGI 2017, cifra que crecerá conforme aumente la capacidad instalada. Segundo, gigantes tecnológicos como Amazon, Google y Microsoft han fijado metas para operar con energía 100% libre de carbono entre 2030 y 2040, lo que convierte la descarbonización en requisito de entrada a sus ecosistemas. Tercero, México proyecta sumar 1.5 GW al Sistema Eléctrico Nacional hacia 2030 solo por demanda de data centers, lo que evidencia la brecha entre velocidad de digitalización y capacidad de transición energética.
Primeras implicaciones para la industria
- Competitividad: La energía comienza a posicionarse como factor diferenciador en la operación de data centers. Los centros que garanticen energía limpia y confiable pueden mantener competitividad frente a otros mercados con mayor penetración renovable.
- Opciones de gestión energética: El autoconsumo y generación distribuida emergen como alternativas para reducir dependencia de la red eléctrica. Los sistemas de almacenamiento de energía en baterías (BESS) permiten gestionar consumo en horarios punta, optimizar costos operativos y garantizar continuidad con energía renovable.
- Tendencias de inversión: La infraestructura digital comienza a incorporar criterios energéticos desde diseño. Las decisiones de capacidad de cómputo ahora incluyen análisis de viabilidad energética y cumplimiento de estándares ESG requeridos por partners tecnológicos globales.
- Planificación a mediano plazo: Organizaciones que expandan infraestructura digital en México durante los próximos años deberán considerar cómo la disponibilidad y origen de la energía puede impactar tanto costos operativos como cumplimiento de compromisos de sostenibilidad.
Este análisis es apenas el inicio de una conversación que seguirá desarrollándose durante la próxima década. The Standard CIO continuará monitoreando inversiones en infraestructura energética para data centers, marcos regulatorios de transición energética y casos de implementación de sistemas BESS en operaciones digitales. La intersección entre IA, energía y estrategia empresarial seguirá siendo tema central en nuestra cobertura de infraestructura tecnológica, cloud y transformación digital.







