Nueva investigación revela que equipos de manufactura usan más de cinco sistemas para resolver un solo caso. La fragmentación ya no es ineficiencia: es ventaja competitiva perdida.
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Un representante de servicio recibe una llamada sobre una reclamación de garantía. Necesita consultar el sistema de garantías, el ERP, el portal de distribuidores, la base de datos de piezas, el sistema financiero y tres hojas de cálculo. Treinta minutos después, todavía no tiene respuesta. El distribuidor espera en línea. Mientras tanto, su competidor resolvió la misma consulta en 30 segundos. Este no es un escenario hipotético: es el día a día documentado en más de 200 empresas manufactureras según investigación reciente de ServiceNow y Endeavor Business Intelligence.
Al finalizar este análisis, comprenderás por qué la fragmentación de sistemas se convirtió en el cuello de botella silencioso que impide a los fabricantes capitalizar el crecimiento proyectado en servicios, y por qué la solución no es más tecnología, sino orquestación inteligente de la que ya existe.
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El dilema en manufactura: crecer en servicios con infraestructura que te frena
Los números de la investigación revelan una paradoja operativa brutal: 75% de los líderes manufactureros planea crecimiento significativo en ingresos por servicios, y más del 90% dice que retención de clientes es prioridad máxima. Pero sus equipos están operando con las manos atadas.
La raíz del problema no es falta de inversión tecnológica. Es que cada inversión añadió otra capa al stack sin resolver la integración. Los equipos ahora alternan entre más de cinco sistemas para resolver un solo caso. Las reclamaciones de garantía quedan en limbo porque los silos entre ERP y CRM ocultan información crítica sobre derechos y historial de producto.
Esto no es ineficiencia tolerable: es fricción que cuesta clientes. Cuando un distribuidor llama con un problema y tu representante necesita media hora de arqueología digital para responder, no estás perdiendo tiempo. Estás perdiendo renovaciones, margen y reputación en mercados industriales donde las relaciones valen más que las transacciones individuales.
El 55% de los líderes encuestados quiere exponer procesos de ERP (órdenes, derechos, base instalada) directamente en el CRM donde trabajan los equipos de clientes y distribuidores. No están pidiendo sistemas nuevos: están rogando por ver lo que ya tienen, donde lo necesitan.
La ilusión del “centro de mando único”: por qué casi nadie lo logra
ServiceNow propone convertir el sistema de clientes en “misión central” donde representantes y distribuidores accedan a una vista unificada: historial completo de órdenes, estatus de garantías, detalles de base instalada, recalls activos, disponibilidad de piezas, información de contacto. Todo sin saltar entre sistemas.
La propuesta es correcta en diagnóstico pero optimista en ejecución. El problema no es técnico: los APIs y conectores existen. El problema es político-organizacional. Cada sistema tiene un dueño departamental que mide su éxito por funcionalidad de su dominio, no por flujo del proceso completo.
El ERP reporta a finanzas u operaciones. El CRM a ventas o servicio. El sistema de garantías a calidad o postventa. El PLM a ingeniería. Nadie tiene incentivo ni presupuesto para orquestar a través de fronteras funcionales, porque la métrica de éxito sigue siendo “mi sistema funciona”, no “el proceso de extremo a extremo fluye”.
Empresas que han logrado esto (casos documentados en sectores de equipamiento industrial y maquinaria pesada) no lo hicieron solo con tecnología. Lo lograron con rediseño de gobierno de datos, KPIs compartidos entre funciones, y liderazgo ejecutivo que rompe silos presupuestales. ServiceNow puede proveer la plataforma. Pero si el CIO, CFO y COO no están alineados en métricas de proceso end-to-end, la integración técnica no resuelve nada.
IA aplicada vs. IA decorativa: la diferencia está en el contexto
El hallazgo más revelador de la investigación: ~90% muestra interés en IA, especialmente cuando está vinculada a casos de uso concretos como recalls y calidad. La clave está en la segunda parte de esa frase.
La IA no fracasa por falta de capacidad técnica. Fracasa porque se implementa como herramienta separada que añade un paso más al flujo de trabajo en lugar de eliminarlo. ServiceNow propone IA que trabaja dentro del flujo: verifica derechos automáticamente, muestra disponibilidad de piezas en tiempo real, enruta casos complejos con contexto completo ya adjunto, predice aprobaciones de reclamaciones basadas en patrones históricos.
Esto es IA como asistente invisible, no como chatbot que necesitas consultar. La diferencia operativa es masiva: reduce tiempos de manejo, limpia transferencias entre equipos, elimina errores de transcripción manual. Pero solo funciona si la IA tiene acceso a datos unificados y contextualizados. Si tus sistemas están fragmentados, tu IA será igual de fragmentada.
El caso de uso más prometedor no está en automatizar respuestas. Está en detección proactiva de patrones: IA que identifica tendencias en datos de calidad y alerta a clientes afectados antes de que reporten problemas. Esto cambia la dinámica de relación de reactiva a preventiva, exactamente donde los fabricantes necesitan diferenciarse cuando el producto se comoditiza.
El plan de 90 días: realista en táctica, optimista en timeline
ServiceNow propone un plan de acción de 90 días:
- Mes 1, elegir piloto (garantías o excepciones de orden).
- Mes 2, conectar sistemas core al workspace de clientes.
- Mes 3, activar asistencia inteligente.
La propuesta es metodológicamente sólida, pero el timeline asume condiciones ideales que raramente existen en manufactura industrial. Tres meses para conectar ERP legacy, sistemas de garantía customizados, portales de distribuidores con lógica de negocio de décadas, y bases de datos de producto con taxonomías inconsistentes, es ambicioso incluso para organizaciones con alta madurez digital.
Un timeline más realista para resultados sostenibles: 6 meses para piloto funcional, 12-18 meses para escalar a múltiples líneas de negocio. Esto no es pesimismo: es reconocer que la complejidad no está en la tecnología de integración, sino en limpiar datos, estandarizar procesos, y cambiar comportamientos organizacionales arraigados.
Las empresas que aceleran esto exitosamente típicamente tienen tres características: sponsor ejecutivo con autoridad cross-funcional real, equipo de integración con representación de TI y negocio por igual, y disposición a simplificar procesos antes de automatizarlos (no todo lo que existe merece ser integrado).
¿ServiceNow o cualquier orquestador?
ServiceNow está vendiendo capacidad de orquestación de sistemas sin “rip and replace”. Pero Salesforce con MuleSoft, Microsoft con Power Platform, SAP con Business Technology Platform, e incluso iPaaS como Workato o Boomi hacen promesas similares.
La diferencia no está en la tecnología de integración: está en el modelo de datos subyacente y los workflows pre-construidos. ServiceNow llega al mercado manufacturero con experiencia en gestión de servicios empresariales (ITSM) donde orquestación de procesos complejos es su ADN. Pero carece de la profundidad vertical en manufactura que SAP o Oracle tienen en sus sistemas core.
La decisión real no es “¿ServiceNow sí o no?”. Es “¿quién orquesta a quién?”. Si tu ERP es SAP, probablemente SAP BTP sea el orquestador natural. Si tu CRM es Salesforce con años de personalización, MuleSoft tiene ventaja. ServiceNow gana cuando ninguno de tus sistemas core es lo suficientemente fuerte para ser el hub, o cuando necesitas neutralidad de vendor para evitar lock-in político interno.
Por qué esto importa
La investigación de ServiceNow documenta algo que líderes industriales saben intuitivamente pero raramente cuantifican: la fragmentación de sistemas es ahora la principal barrera para capitalizar la transición de producto a servicio en manufactura.
Los fabricantes que crecen margen en servicios postventa, contratos de mantenimiento, y modelos de suscripción, no lo hacen porque tienen mejores productos. Lo hacen porque tienen mejores procesos de entrega de servicios. Y esos procesos solo son posibles cuando la información fluye sin fricción entre sistemas que históricamente nunca fueron diseñados para hablar entre sí.
La ventana de oportunidad es ahora porque la competencia todavía está igual de fragmentada. Pero esa ventana cierra rápido: en industrias adyacentes como distribución de equipamiento y maquinaria de construcción, los líderes ya están dos años adelante en orquestación de sistemas.







