Un estudio revela la brecha digital en evaluación de talento y el software que lidera la transformación en pequeñas y medianas empresas.
¿Cuánto valor se pierde cuando la gestión del desempeño depende de planillas manuales? En un mercado donde atraer y retener talento es cada vez más costoso, la respuesta a esa pregunta define la competitividad de miles de organizaciones. Un dato reciente expone la magnitud del desafío: el 54% de las pequeñas y medianas empresas en Argentina todavía administra todo su proceso de evaluación de desempeño con hojas de cálculo de Excel.
La cifra proviene de la segunda edición del informe Radiografía de la Gestión del Desempeño, publicado entre abril y junio de 2025 por AO Consulting. El estudio incluyó a 251 empresas —la mitad pymes, la otra mitad grandes compañías— y radiografió prácticas, herramientas y brechas en un proceso que, lejos de estar en declive, cobra protagonismo estratégico.
Según Luis María Cravino, director de AO Consulting y responsable del estudio, “la gestión del desempeño es una de las prácticas más estratégicas y, al mismo tiempo, más desafiantes dentro de la gestión de personas, porque es el lugar donde confluyen temas como talento, cultura y liderazgo”. El problema no es que las pymes no evalúen a sus equipos: el 94% de las organizaciones en Latinoamérica lo hace, según datos de la Organización Internacional de Directivos de Capital Humano. El problema es cómo lo hacen.
La informalidad como límite estructural
La dependencia de Excel no es un detalle operativo: es una señal de informalidad que reduce trazabilidad, dificulta el seguimiento continuo y limita la capacidad de construir datos útiles para decisiones estratégicas. Sin sistemas que integren objetivos, competencias y ciclos de revisión, la evaluación de desempeño se convierte en un trámite anual sin conexión real con el negocio.
Esta realidad cobra relevancia si se tiene en cuenta el peso de las pymes en la región. De acuerdo con el Índice de Políticas para PyMEs elaborado por la OCDE, la CAF y el SELA, las micro, pequeñas y medianas empresas representan el 99,5% del entramado empresarial en América Latina y generan alrededor del 60% del empleo productivo formal. En Argentina, distintos estudios coinciden en que concentran entre la mitad y dos tercios de los puestos de trabajo registrados.
Esa centralidad convierte a la gestión de personas en un desafío estructural: una pyme que no logra implementar prácticas sólidas de desempeño pierde competitividad frente a competidores que sí consiguen alinear cultura, resultados y desarrollo de talento.
Naaloo lidera la transición hacia plataformas digitales
El informe de AO Consulting incluyó un ranking de uso de sistemas informáticos para administración de desempeño. En el segmento de grandes compañías, el primer puesto correspondió a Success Factors. Pero en el universo de pymes, el resultado fue contundente: Naaloo encabezó con amplitud la preferencia de las pequeñas y medianas empresas argentinas.

Francisco Costa, CEO de Naaloo.
Francisco Costa, CEO de Naaloo, subrayó el rol democratizador de la plataforma: “Para nosotros, este sigue siendo un punto de partida: acompañar a las organizaciones que aún no digitalizaron el proceso y ayudarlas a transformar planillas aisladas en ciclos visibles, simples y alineados con el negocio”. La ventaja competitiva de Naaloo, según el estudio, radica en varios factores: adaptabilidad a distintos tamaños de empresa, alto nivel de personalización, integración de metodologías modernas como objetivos SMART, soporte cercano, precios competitivos y una suite completa de gestión de recursos humanos.
Según Cravino, “es una suma de factores que alinea resultados buscados, recursos disponibles y soluciones complementarias, algo que las pymes valoran especialmente”. En un plazo de cuatro semanas, una organización puede pasar de administrar planillas a ejecutar un ciclo completo de evaluación digitalizada.
Desafíos que persisten más allá de la herramienta
El estudio de AO Consulting también identificó obstáculos recurrentes: objetivos mal definidos, escaso tiempo para acordarlos, ausencia de sistemas de reconocimiento y conversaciones sobre desempeño que se reducen a instancias meramente formales. La mayoría de las organizaciones realiza solo una o dos evaluaciones por año, lo que limita la continuidad y la posibilidad de sostener un aprendizaje constante.
La tecnología resuelve parte del problema, pero no todo. La gestión del desempeño requiere liderazgo activo, cultura organizacional y una comprensión clara de que evaluar no es calificar una vez al año, sino construir un tejido de conversaciones que impulsen la mejora individual y colectiva.
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Las cifras y las voces coinciden en una misma dirección. Las pymes que sostienen la mayor parte del empleo necesitan herramientas que les permitan profesionalizar sus prácticas de recursos humanos sin perder agilidad ni cercanía. El liderazgo de Naaloo en el ranking valida esa necesidad y plantea un desafío hacia adelante: lograr que más empresas abandonen la informalidad de las planillas y avancen hacia procesos continuos, justos y transparentes.
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