BCG y líderes del sector coinciden: los agentes de IA están redefiniendo la ejecución, el rol del CFO y la creación de valor en un contexto de presión por costos.
La inteligencia artificial dejó de ser un proyecto experimental. Hoy es una palanca directa de reducción de costos, eficiencia operativa y ventaja competitiva. Así lo confirman dos estudios recientes de Boston Consulting Group (BCG), que marca un punto de inflexión: la creación de valor ya no viene solo de analizar o generar información, sino de ejecutar procesos completos mediante agentes de IA.
Este cambio se produce en un contexto de alta volatilidad económica, donde la presión por optimizar costos domina la agenda ejecutiva. Según BCG, el 93% de los líderes cree que la IA ayudará a reducir costos en los próximos 18 meses. No como una promesa futura, sino como una necesidad inmediata.
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De la eficiencia al rediseño del negocio
El reporte How Agents Are Accelerating the Next Wave of AI Value Creation de BCG introduce una idea clave: los agentes de IA no son asistentes avanzados, sino sistemas capaces de observar, decidir y actuar dentro de flujos de trabajo empresariales reales. Esa capacidad cambia las reglas.
Cuando la IA solo apoya tareas aisladas, el impacto es marginal. Cuando orquesta procesos de punta a punta, el impacto es estructural. Por eso, BCG insiste en que el mayor error de las organizaciones es automatizar procesos heredados sin rediseñarlos.
El enfoque recomendado es “zero-based”: partir del resultado esperado y reconstruir el proceso desde cero. ¿Qué tareas deben desaparecer? ¿Dónde sigue siendo crítico el juicio humano? ¿Qué decisiones puede asumir un agente bajo reglas claras?
Aquí aparece un factor decisivo: el contexto empresarial. Sin objetivos, datos, restricciones y reglas bien definidas, los agentes producen respuestas genéricas. Con ese contexto, generan inteligencia institucional, replicable y escalable.
El CFO en el centro de la transformación
Esta nueva ola de IA tiene un protagonista claro: el área financiera. Gabriel Otero, fundador y CEO de Gosys, consultora especializada en optimización de procesos financieros en Latinoamérica, lo resume así: “La presupuestación y el control de costos se verán altamente beneficiados por la IA, brindando información de valor de forma rápida y accionable”.
Para Otero, la adopción de IA está acelerando una transformación profunda del rol del CFO: “Dejó de ser solo quien administra recursos para convertirse en un actor estratégico. Hoy está a cargo de la creación de valor a largo plazo y de la sustentabilidad del negocio, donde la tecnología es un factor clave”.
En mercados inestables, la capacidad de tomar decisiones en tiempo real y anticipar escenarios complejos se convierte en una ventaja crítica. La IA permite integrar múltiples variables —abastecimiento, compras, precios— y actuar antes que la competencia.
Cuándo la IA marca la diferencia
BCG identifica cuatro escenarios donde la adopción de IA puede cambiar radicalmente la rentabilidad:
- Conocimiento codificado: mejoras de productividad de hasta 50% en desarrollo de software y procesos internos.
- Interacción con clientes: asistentes virtuales que escalan atención, reducen costos y multiplican el retorno.
- Redes de proveedores extensas: automatización de contratos y compras que reduce ciclos y costos operativos.
- Operaciones en terreno: IA combinada con tecnologías inmersivas que mejora la eficiencia de técnicos y reduce tiempos muertos.
El denominador común no es la tecnología, sino la integración inteligente en procesos críticos.
IA: de la innovación a la supervivencia competitiva
Otero advierte sobre otro desafío frecuente: “Muchas empresas quieren implementar IA, pero no saben para qué. El primer paso no es la tecnología, sino identificar qué problema de negocio se quiere resolver”.
Ese punto conecta directamente con la tesis central de BCG: la ventaja no está en “tener IA”, sino en saber dónde y cómo aplicarla para crear valor real. En un escenario donde la productividad básica se vuelve estándar, la diferencia la marcarán las organizaciones que usen agentes de IA para ejecutar mejor, más rápido y con mayor precisión.
La conclusión es clara: la IA ya no es solo una herramienta de innovación, es una condición de competitividad. Y para CIOs, CFOs y CEOs, el momento de actuar no es mañana. Es ahora.







