ASUS presenta criterios técnicos para distinguir entre mantenimiento de rutina y obsolescencia real de los equipos corporativos.
El dilema se repite en departamentos de TI y oficinas corporativas: ¿mantenimiento o reemplazo? ASUS ha publicado criterios técnicos para evaluar el estado real de los equipos portátiles y tomar decisiones informadas sobre su renovación.
Mientras la industria tecnológica establece ciclos de renovación entre tres y cinco años, la práctica latinoamericana difiere. Los usuarios corporativos extienden la vida útil de sus equipos hasta límites que comprometen seguridad y productividad.
El fin del soporte de Windows 10 en octubre pasado convirtió la seguridad en prioridad, pero la pregunta operativa persiste: ¿formateo o reemplazo?
Componentes críticos: radiografía del hardware
La evaluación técnica requiere comprender la función de cada elemento. El procesador determina la capacidad de cómputo y compatibilidad con aplicaciones de IA. La memoria RAM define la cantidad de procesos simultáneos que el sistema puede gestionar sin degradación. El almacenamiento SSD impacta directamente en tiempos de arranque y acceso a datos. La GPU resulta determinante para usuarios que trabajan con contenido visual o modelado.
Cuatro indicadores de obsolescencia técnica
Autonomía energética crítica
La degradación de batería representa el síntoma más visible. Antes de decidir, conviene verificar la salud del componente en configuración del sistema. Calibrar la celda mediante ciclos completos de carga puede extender su vida útil.
El umbral crítico: autonomía inferior a una hora tras calibración o apagados repentinos con carga superior al 20%. En equipos con más de cinco años, el reemplazo de batería raramente justifica el costo frente a opciones como la Zenbook A14, que ofrece autonomía de jornada completa mediante gestión energética por IA.
Rendimiento del procesador
La limpieza de software constituye el primer paso: eliminar programas redundantes y desactivar procesos de inicio automático. Ampliar la RAM puede proporcionar mejora temporal en tareas básicas.
Punto de ruptura: procesador al 100% de uso con aplicaciones corporativas estándar, incluso tras optimización. Indica incompatibilidad entre capacidad de cómputo y requerimientos actuales del software. La Zenbook DUO responde con doble pantalla OLED y arquitectura optimizada para multitarea intensiva.
Temperatura y refrigeración
El mantenimiento físico puede resolver problemas térmicos: limpieza de ventiladores y renovación de pasta térmica reducen temperatura y ruido.
Límite técnico: sobrecalentamiento persistente tras mantenimiento o apagados por protección térmica durante operaciones exigentes. Indica sistema de refrigeración insuficiente para cargas de trabajo modernas, con riesgo de daño en placa base. La ROG Strix SCAR 18 incorpora refrigeración Intelligent Cooling con metal líquido y triple ventilador para cargas sostenidas.
Velocidad de almacenamiento
Liberar espacio o migrar a SSD desde HDD mecánico representa la intervención más efectiva en equipos antiguos.
Barrera física: lentitud persistente con SSD instalado. Señala obsolescencia en bus de transferencia de datos de la placa madre. Los equipos actuales de ASUS integran almacenamiento PCIe 4.0 o superior, con arranque en segundos y recuperación instantánea desde suspensión.
Costo-beneficio del parche tecnológico
Gabriel Bahamondes, responsable de Marketing y PR Técnico de ASUS Latam, cuestiona la extensión artificial de vida útil: “Intentar reparar equipos con más de cuatro o cinco años frecuentemente resulta más costoso que la inversión en tecnología nueva, considerando repuestos y tiempo de inactividad”.
La recomendación técnica privilegia el mantenimiento básico como primera respuesta: optimización de software y limpieza física. Sin embargo, cuando las limitaciones de hardware impactan capacidad de trabajo, la actualización trasciende la compra de equipo para convertirse en inversión en productividad, especialmente ante la integración generalizada de IA en aplicaciones corporativas durante 2025.
La decisión final requiere análisis objetivo: evaluar síntomas contra umbrales técnicos específicos, calcular costos de mantenimiento versus inversión en actualización, y proyectar requerimientos de software a mediano plazo. En entornos corporativos, la productividad perdida por equipos obsoletos frecuentemente supera el costo de renovación anticipada.







