Los entusiastas de la Trasnhumanidad esperan impacientes los desarrollos de impresoras cada vez más sofisticadas.
CIO AMÉRICA LATINA | Por Elibeth Eduardo | @ely_e
Usar tejido vivo que sustituya la tinta. Generar modelos de tamaño real con tejido orgánico pero – sobre todo – la posibilidad de “imprimir” órganos humanos funcionales en impresoras 3D “orgánicas” es la última gran pasión de los creyentes en la transhumanidad.
Estos tecnófilos futuristas creen que el uso de la tecnología en la medicina llevará más temprano que tarde a la inmortalidad de los seres humanos. En particular, este movimiento espera que esta “posibilidad” se “consolide” en los próximos 25 años. De preferencia.
Pero, ¿tienen razón o la impresión 3D está muy lejos aún de generar esas posibilidades? Por ahora, parece que no. No obstante, el pasado 5 de noviembre se realizó la cuarta edición del Congreso de Tecnología en Argentina que este año estuvo dedicado a la impresión 3D para verificar si los avances actuales y sus proyecciones son tan buenas como todos soñamos.
Durante el evento se presentaron los avances y las propuestas de esta tecnología para las áreas de:
- Medicina
- Diseño industrial
- Arquitectura
- Artes
- Moda
- Una gama de soluciones que se adaptan a cualquier industria.
Más allá de la ficción
El evento incluía adiestramiento práctico de las nuevas tendencias además de – por supuesto – una sesión dedicada a los usos potenciales (y futuros) en la medicina, si bien la noción de transhumanidad está todavía muy distante de volverse una posibilidad.
Otro de los sectores que mostró avances interesantes manufactura aditiva o impresión 3D – como es más conocida – fueron los de creación de instrumentos musicales y la impresión en metal.
Esta última fue estudiando con mucho detalle ya que los avances podrían suponer enormes transformaciones en la fabricación de envases, por ejemplo.
Cabe destacar que el Congreso Internacional de Impresión 3D y Fabricaciones Digitales, ha sido organizado en sus cuatro ediciones por Revista Iberoamérica I3D y, este año, contó con el acompañamiento de la Embajada de España.