Aunque en el año 2015 se vio una depreciación en el número de amenazas cibernéticas, el riesgo continúa y radica en el hecho que aunque las amenazas son menos, tienen un mayor impacto económico en las empresas que son víctimas.
CIO América Latina| Mario A. Beroes R.| @marioberoes22
La situación preocupa, más cuando pareciera que las advertencias de expertos y empresas dedicadas al tema de la seguridad no terminan de ser tomadas en cuenta por muchos empresarios. Daniel Molina, director general para los Mercados Emergentes de América Latina en Karspersky Lab, no termina de entender el desdén y falta de preocupación de algunos empresarios por un tema que es realmente importante y bien sensible.
-¿Cree que el sector tecnológico toma en serio las amenazas, hackers y a la web profunda?
-El sector tecnológico no está considerando el riesgo real de estas amenazas, por falta de datos contundentes para poder medir el impacto. Hoy en día, en la región de América Latina no tenemos estándares de cómo medir el impacto económico de una amenaza, y menos de como incentivar empresas a compartir datos de una brecha para poder conseguir y normalizar esos datos para poder comparar.
-¿Cómo percibe el incremento de la inseguridad en el ámbito tecnológico internacional, y particularmente en América Latina?
-La inseguridad en el ámbito tecnológico continúa como un riesgo no identificado y menos cuantificado por las empresas de América Latina. En gran parte es por la falta de normas de cumplimiento, pero más aún por la falta de cultura.
–¿Cómo espera su compañía, Kaspersky Lab enfrentar el incremento de las amenazas?
-El riesgo hoy en día no es el incremento en amenazas por volumen. Es más, Kaspersky Lab como empresa de seguridad, vio una depreciación durante 2015 en el número de amenazas que vemos a diario. El riesgo está en que las amenazas, aun y cuando son menos, tienen un mayor impacto económico en las empresas que son víctimas.
Añade Molina, que el costo de una amenaza dirigida puede no solo dañar la reputación de una empresa, si no también llevarla a la quiebra.
No tengo ninguna empresa. Uso la Internet para asuntos personales. Me he dado cuenta las empresas dedicadas a la protección de datos tienen una política que no ayuda-para nada- a proteger los datos,pues venden servicio a cuentagotas.
Uno toma un servicio y apenas instalado le ofrecen un complemento,luego otro,después otro. Uno termina hastiado toda vez laos servicios deben pagarse en dolares y los usuarios-la inmensa mayoría ganamos en moneda nacional altamente depreciada respecto de esa insignia. Aunque se se pregunta si el servicio de protección es para empresa o para uso personal,una vez adquirido no se distinguir entre quien usa la cuenta para hacer dinero o para mantener amistades. Otro problema es que ninguna empresa que vende servicios de cualquier naturaleza en Internet ,amen de practicar la ley el embudo, es poco o nada amigable. Los sistemas y servicios cambian y las persons mayores-como en mi caso- comenzamos a recortar amistades para lograr permanecer en la red.