Es parte del ritual diario: Llegar a casa, conectar el teléfono, despertar con la batería cargada y repetirlo todo. Nuestras vidas ahora llenas de gadgets dependen de que nuestras baterías tengan la suficiente energía para el día, y dependiendo de cómo las usemos, sirven para aproximadamente un día laboral. Sin embargo, una nueva innovación nanoquímica de una chica californiana de 18 años podría cambiar todo este ritual.
Este fin de semana, Eesha Khare de Saratoga, California llegó a casa con una beca por 50 mil dólares de la Intel International Science and Engineering Fair por su batería supercapacitoria que puede cargar plenamente un smartphone en menos de 30 segundos. Adicionalmente, la pequeña tecnología puede durar 10 mil ciclos de recarga, en comparación con los mil ciclos de las tradicionales baterías recargables. Apple, por ejemplo, señala que la batería del iPhone se encuentra diseñada para mantener el 80% de su capacidad original a través de 400 ciclos de recarga.
Seguramente los fabricantes están tomando nota que además de su extrema eficiencia, el cargador de la señorita Khare es también flexible, lo cual lo haría un componente ideal para la siguiente ola de tecnología vestible (wearable).
Además de en el campo móvil, la tecnología tiene aplicaciones obvias en los autos completamente eléctricos. El Model S de auto completamente eléctrico de Tesla recientemente obtuvo el más alto puntaje en autos del Consumer Reports: 99 de 100. La única razón por la que no llegó al 100 perfecto fue porque el tiempo que le toma cargarse completamente es de alrededor de cinco horas, incluso cuando utiliza el Connector, que es tecnología de recarga propietaria de Tesla. Esperemos que Elon Musk esté leyendo esta nota.
La Intel Fair también reconoció a Henry Wanjune de 17 años de Shrevesport, Louisiana, por sus nuevos datos de mapeo cosmológico y le brindó una beca por 50 mil dólares. Ionut Alexandru Budisteanu, rumano de 19 años, se llevó a casa el Gordon E. Moore Award de la feria y su beca por 75 mil dólares por su nueva tecnología de navegación autónoma para autos que cuesta alrededor de cutro mil dólares en implementación.
Una rápida búsqueda en Google nos muestra que el año pasado Budisteanu recibió una beca por 10 mil dólares por inventar una tecnología que permitía a los invidentes “ver con su lengua”